Me estás perdiendo y no sé cómo decírtelo
Me estás lastimando y no sé como alejarme
Porque quizás siento miedo de volver a ti
Siento miedo de volver a amarte
De que me recuerdes porque con otros no funciona
De que me quieras de vuelta y yo no estar
Me duele verte tan indiferente
Porque siento que no te importa
o que nos falta dar más, nos queda más para amar
Siento que ya soy alguien más para ti
Alguien que no vale la pena querer
y huyo en silencio por miedo a lastimarte
a no saber cómo luchar por ti
Por miedo a lastimarme
A saber que piensas en alguien más
Porque ya me he perdido a mí misma
Desde nuestra despedida
Porque te perdí
Desde que te amé
Y hasta aquí mi corazón resistió
Porque roto de tu nombre quedó
La ví morir...
La ví morir dos veces.
Siempre dijo estar rota,
pero estaba hecha añicos.
Fragmentos tan pequeños y diminutos que se perdían en la realidad.
La primera vez que murió
fue cuando cayó
y nadie la ayudó a salir.
Y cuando creí que ya nada le iba a poder pasar
resguardada en esa figura tan fantasmal
murió otra vez.
No todos los dias muere un fantasma.
En los rincones más oscuros y
más ardientes de mi infierno te
encontré a ti, un ángel que tenía
un ala rota a causa del impacto.
No me mires a los ojos porque
te perderás, no mires mis labios
porque deseoso querrás
probar de ellos, no te acerques mucho
a mis alas que las arrancarás.
Eres un ángel maldito, que solo vino
a jugar conmigo, vete, no necesito de ti
ni de tus juegos.
Sólo en éste caos me siento viva,
no arrebates la poca alma que me queda
y el poco amor que tengo para dar,
¡Ángel maldito! me engatusaste
y ahora soy parte de tu juego.
Acércate que te enseñaré a arder
vida mía, arrodíllate ante la belleza
de tu amo el que una vez te dijo
que no sería parte de ti.
El mismo que recitó los versos
más impuros contigo en la cama,
es el mismo que ahora
te construirá el altar.
Fugaz
Recuerdas cuando dije que lo eras todo para mi? Tenía razón, lo eras, por que hoy decido ser feliz en mi soledad
Cuando pensamos que podíamos con todo.... No me dijiste que me usarias de escudo, ahora gane la batalla pero sigo siendo perdedor.
Tengo tan dañado el corazón que amarte no es una opción, así que, no todos las batallas que ganas te hacen un ganador.
Tu ausencia ya no dolía, podía entenderlo, pero me preocupaba no saber si te encontrabas bien.




