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He, she...

@litacastellanos-blog

and the people
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El caos que siempre fuimos

Nos enamoramos como locos la primera vez que nos vimos, que después de vernos tantas veces empezamos a ser mas cuerdos. Te regale las flores más hermosas que habías visto jamás, y se terminaron marchitando en un florero cada una de ellas. Te dibuje las sonrisas más grandes del mundo en el rostro, que las mías empezaron a quedarse pequeñas. Presenciamos tantos amaneceres recostados juntos, pero siempre se nos acababa oscureciendo el cielo otra vez. Construimos tantos sueños e ilusiones, que se derrumbaron cada uno de ellos por no poder sostenerse. Nos hicimos promesas tan grandes en el tiempo, que se terminaron rompiendo a causa de tanto peso. Intentamos salvar al mundo tantas veces, que olvidamos salvarnos a nosotros mismos primero. Nos besamos tanto las heridas, que las hicimos sangrar de nuevo. Nos tomamos de la mano en tantos lugares, que dejo de encajar la forma de nuestros dedos. Nos juramos amor eterno tantas noches, hasta que descubrimos que nada dura para siempre. Nos abrazamos tan fuerte las primeras veces, que se nos acabo la fuerza para abrazarnos hoy día. Hicimos el amor como locos tantas noches, que nos terminamos hartando del mismo sabor. Quisimos tanto estar siempre juntos, que se nos olvido que también somos seres individuales. Nos cuidamos tanto el uno al otro, que terminamos haciéndonos mas daño que nadie. Nos dimos tantas oportunidades en muchas ocasiones, que terminamos perdiendo la fe que nos hace humanos. Nos negamos tanto a creer en los finales, que cariño, se nos olvido que nada dura para siempre.

Mel

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“Encontré a una chica que se enamora de cada idiota que le promete estrellas a su oscuridad. Se conforma con los pétalos de las flores que le han regalado a otras, y ella piensa que amor es tener que quedarse donde el otro ya se fue. Permanecer. Cumplir aquello de estaré aquí siempre que lo necesites. No moverse. Está quieta y depende de muchos monstruos y miedos. Está triste, porque lo está. A veces cuando hay media luna sale con su desastre de vida a cantar un poquito, aunque muy afinada no está: ella es feliz. Pero entre esa nostalgia que surge cuando echas de menos lo que ya no puedes tener, encuentra un poco de ese calor que no encuentra en ningunos brazos. Después se lanza a su cama pensando en todos los errores que ha cometido a lo largo de su vida y le brillan los ojos cuando se imagina a ese chico con el que quiere olvidarse un domingo de toda la polilla que ha cogido durante toda la semana. Lo imagina tan perfecto con sus imperfecciones, sus errores y sus malas rachas. Sus granitos, sus arrugas, sus ci cicatrices, sus estrías. Desorientado igual que ella. Perdido igual que ella. A lo mejor es por eso que ninguno de los dos se ha encontrado aún. Porque ambos se están buscando, pero ambos están escarbando en lugares diferentes. —Hola, ¿quién eres? —Un huracán. Y, de repente, él deseó ser sometido a sus vientos. —¿Y tú? —Oscuridad. Y, de repente, ella empezó a brillar. Algo había hecho bien. Ya no se sentía tan mal, es más, hasta empezaba a dudar de si sus heridas estaban aún abiertas. Y cuando volteó a verlas, esas que sangraban mucho porque eran profundas, en ellas vio lo que nunca había visto: que eran hermosas. Hermosas como la sonrisa que le empezaba a nacer.”

— “Escribiendo estrellas”, Benjamín Griss

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No busco un amor pasajero, tampoco uno permanente. Sino más bien, uno que me dé lo mejor de sí mismo y me muestre todas las versiones de sí mismo: un novio, un amigo, un amante.

Benjamín Griss

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Ayer quise dejar de ser diferente. Que me gustaran las mismas cosas, colores, aventuras, paisajes, rutinas. Hoy, despertando, amé ser una persona rara. Porque la rareza tiene mucho que ver con la autenticidad y la felicidad individual. El sol alumbró mi alma. Y sonreí.

Benjamín Griss

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Y un día entendemos que amor es tener el coraje de decirse a sí mismo que no lo valoran, que no es prioridad, que no lo aman. E irse. Lejos. Muy lejos.

Benjamín Griss