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Soñando con los ojos abiertos

@libertadred

Tratando de expresar todas aquellas ilusiones, desamores, tristezas, tratar de trasformar aquel hermoso o triste recuerdo en un conjunto de letras que alguien mas lea o, para simplemente, quedar guardadas en un rincón de mi corazón...

igual, me hubieras dicho que sólo me querias para un rato,

así evitaba quererte tanto.

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Un día leí que tener una mascota ayuda a la depresión y ansiedad, no lo entendí, hasta que un día mientras lloraba a las 3 a.m, mí gato se acostó junto a mí y comenzó a ronronear, me miró y sentí que su mirada me decía “no llores inútil, estoy aquí para ti, yo te quiero”.

Sueños de aviones y aeropuertos

Ella

Te estaba esperando, con la impaciencia cubriéndome los labios y circulando por mis venas. Miraba el reloj, no llegabas. Maldita sea, pensaba. Llega, por favor, llega, empecé a jugar con mis pulseras, con el colgante, y con ese paquetito que tenía guardado en el bolsillo para tí. Digamos que mejor con 5 años de retraso, que nada. No aparecías y empecé a pensar que quizás me mintieras y no fueras a venir, tal vez me fui hasta allá para jugar al ¿Dónde está Wally? en los pasillos de las terminales de Barajas. Pasaron veinte, treinta, hasta cuarenta minutos desde la hora que me dijiste que iba a llegar tu avión. Visité la terminal, pero tú nunca estabas, y no te podía llamar. Lágrimas empezaron a correr por mis mejillas, ya no estaba tan segura de si el chico maravillas iba a llegar. Hice de tripas corazón y pensando que ya no llegarías, con el alma destrozada me marché. Iba apretando con rabia el paquetito que descansaba en el interior de mi bolsillo. Me preguntaba que haría con él, no podía mandarlo, no quería que se perdiera como el colgante del inicio de todo. Ya estaba a punto de llegar, hasta las puertas del aeropuerto cuando escuché a alguien gritar mi nombre tras de mí.

- ¡Mari! ¡Mari! ¡Joder, espérame María!

Me limpie las lágrimas con el dorso de la mano y me di la vuelta. En el momento en el que nuestros ojos se cruzaron, la sangre dejó de correr por mis venas, mis ojos soltaron lágrimas y mis labios quisieron depositar en tus labios las más dulces leyendas. Empezaste a correr, con una maleta en cada mano, como si fuera el mismísimo diablo lo que te estuviera persiguiendo; llegaste, tiraste todo al suelo y me cogiste en volandas en tus brazos. Me besaste cada milímetro de la cara: cada línea de los labios, los párpados, todas las constelaciones de mis lunares, hasta las gafas me empezaste a besar. Mis lágrimas seguían cayendo pero tú aún así las fuistes a besar y yo me reía. Por fin estaba con la persona que mejor me conocía y a la que yo más amaba. Nuestro sueño imposible se hizo realidad, y descubrimos que era más fácil hacer lo que queríamos, que consistía en amarnos a pesar de todo, en vez de dejarnos superar por las circunstancias y olvidarnos el uno del otro. Te miré a los ojos, y me sonreíste. Esa sonrisa me demostró que valía cada instante de la espera. Cuando ya te calmaste, te sonreí, me puse el dedo índice entre los labios y saqué tu pequeño regalo de los bolsillos. Me miraste curioso, me apoyaste entre sus brazos, y con las manos que habías dejado libres asegurándote que yo había encontrado otras maneras de sujetarme; lo abriste. En cuanto viste el contenido de esa pequeña cajita, tus ojos se abrieron por completo al igual que tu boca. Nos miraste alternativa a la caja y a mí, y con ello me regalaste un beso. Por fin recibiste la llave. Que bien sabían tus labios, que bien sabía ese primer beso con el que tanto habíamos soñado. Una pena, que tuvieramos que despertarnos….

Él

Me encontraba allí, en el asiento junto a la ventana del avión, fue entonces cuando empecé a escribir. Me encontraba nervioso, tenía ansias pero a la vez, existía un miedo muy raro en mi interior. Lo último que te dije fue la hora de llegada del vuelo a Madrid. Me dijiste que me ibas a esperar, y efectivamente, estoy escondido. Tengo mi corazón latiendo con demasiada fuerza, no puedo resistirlo, aún no te veo, tengo miedo en que me veas y te decepciones, en qué te des cuenta que realmente no soy el chico que deberías tener, mereces mucho más, y de cualquier modo, estabas allí con tu sonrisa que hasta el momento solo había apreciado por medio de fotografías. Vaya… En persona te ves mucho mejor.

Estoy llorando, es confuso, siento un vacío en mi pecho, algo falta en mí, creo que una parte de mi se quedó impregnado en el avión. No sé que hacer, no quiero que me veas así, no me gustaría que la primera impresión que te llevarás fuera la de un chico lleno de temor, con baja autoestima y poca fuerza. Soy débil, de eso somos conscientes, sé que esto lo vas a leer así que iré al grano, estoy ensimismado, acabo de entrar en shock…

Pensando a lo largo del viaje, vengo de muy lejos eso bien lo sabemos, no quiero que está travesía sea como una cualquiera. No quiero que me veas bajando de las escaleras del avión como un viajero cualquiera, quiero marcar nuestro primer encuentro, quiero sorprenderte a la salida de este aeropuerto. Te estoy observando, luces hermosa, definitivamente, no fallé al escogerte a ti y a pesar de la distancia, aquí estamos, a unos pocos minutos de encontrarnos. Quiero admitirlo, no dejo de pensar: ¿Cómo debo saludarte? ¿Correr a tí o caminar? ¿Abrazarte o besarte? ¿Mirarte un rato o tan sólo tomar de tu mano? ¿Llamarte por tu nombre o decirte nuestro apodo? ¿Amarte o quererte? En medio de tantas preguntas, todo me empezaba a dar igual, preferí dejarme llevar por el momento.

De repente, me percaté que te estabas llendo, en eso, me asome por la salida y fue entonces… Fue entonces cuando chocamos miradas, no pude contenerme, fui corriendo hacia tí, estaba agitado y que; casi de manera impredecible alcancé a notar un par de lágrimas cayendo de aquel universo que me provee vida. Así instantáneamente recurrí a besar tus párpados, sentir e hidratar mis labios con tus lágrimas para así comprender tu sentimiento, quería saborear el momento de tu rostro, un poco después, ya cuando nos habíamos calmado estaba inseguro de chocar nuestras miradas, hasta que lo hicimos. Ese momento fue el más apreciado de todos, con un sólo reflejo pudiste calmar todo el caos que habitaba en mí, te observaba casi que con detalle, ya había soltado las maletas que llevaba, solo quería abrazarte y sentir así el calor de tu cuerpo, pero tú… Tú solo metiste tus manos a los bolsillos, me sentí extraño hasta que sacaste tu regalo, me cuesta admitirlo pero debo hacerlo, tenía demasiada curiosidad por saber que me habías traído. No podía con la curiosidad así que sólo abrí tu regalo, sorpresivamente no pude contener la alegría de mi cuerpo, sólo abrí mis ojos, no podía creer lo que veía, tan sólo quería besarte y así sentir tus labios fundidos en los míos. Es increíble ver cómo algo tan pequeño, puede llegar a simbolizar tanto, dentro de esa cajita de regalo había una llave, una llave que nos abriría el paso a nuestro ser, recuerdo un poco antes de ello, cómo podía notar tu mirada curiosa, tu sentir, los nervios que te producía aquel momento, si que lo añoraba tras ésto y el regalo, no pude contener más la espera y así, me lance cuál león a su venado y solo te besé. Al fin tras tanta espera podía gozar del nectar de tus labios, estaba feliz, era único el momento. Recordé aquellas series que veía de pequeño, no pude evitar sentirme cuál pirata que al fin encuentra su tesoro, solo que a diferencia de ellos, eres el único tesoro que deseo buscar, el más ideal de todos…

En eso, tu madre interrumpió este ideal momento, fue una completa lástima, tiempo después, tuvimos que despedirnos, tenías que despertar y entre susurros oímos una voz decir hija, despierta… Es tiempo de ir a la escuela.

Cada madrugada tu recuerdo emerge en mis pensamientos, como un demonio que me carcome verso a verso, cada madrugada en mi soledad, mientras todos duermen, yo sin embargo lloro; lloro por tu ausencia; porque tú dueles, y mucho.