Nos han enseñado que estar solos es algo malo, pero pasar una temporada en soledad no sólo no es malo, sino que es necesario para el crecimiento y el autodescubrimiento de cualquier persona.
A veces necesitas estar solo porque con el ruido de los demás y el ruido del mundo exterior no hay espacio para la introspección. Cuando cocinas tu primer plato de comida, te enorgullece, porque sabes que no te vas a dejar morir de hambre. Cuando solucionas tus problemas sin la ayuda de nadie más, te enorgullece, porque sientes que eres capaz de enfrentar la vida. Cuando te alejas de personas que te hacen daño, aún cuando eso implique quedarte solo, te enorgullece porque entiendes que tu valor te lo das tú mismo.
Te vuelves más selectivo y entiendes que no, cualquiera merece tu tiempo y tu atención. Tus logros personales y profesionales te producen una satisfacción mucho mayor cuando todo depende de ti.
No tengas miedo a estar solo porque es allí donde puedes ver con claridad tu propia realidad, porque es allí donde descubres quién eres y de que eres realmente capaz.







