Qué pena que ya no ría, ni se sonroje, ni se ponga feliz cuando le hablan bonito. Como si hubiese preferido acostumbrarse a la idea de que ya nada es sincero.
Yo:
No te detengas, toma fuerza, porque la tienes, y aunque parezca que no la tienes, busca dentro de ti y arrebátala, porque has salido de muchas cosas, has pasado muchas dificultades, y sé que también saldrás de esta.
Odio cuando me agarran esos bajones dónde me siento la persona más insuficiente y sola del mundo
Duele.
Duele cuando sabes que estás lejos de ser perfecta, que cometes más errores de los que quisieras y que estás más rota de lo que aparentas.
Duele cuando intentas disimular que todo está bien, cuando las heridas del pasado te atormentan a diario, cuando quieres escapar de todo, pero caes en cuenta que en realidad necesitas escapar de ti misma.
Pero lo que más duele es cuando todas esas cosas negativas que ves en ti, también las notan las personas que más quieres y lo que termina de matar, es que te las recuerden.
Que te recuerden que estás dañada, herida, de ratos perdida. y que es difícil querer a una persona así.
Pequitas.
Me hiciste creer que enamorarse no es peligroso,
que amar no es complicado,
que se puede querer aún en la distancia.
Me enamoraste con cada te quiero,
con cada escrito en la madrugada,
con tus canciones raras,
con tu voz triste y débil.
Te adentraste en mi,
como un pequeño sumergible,
en busca de cada parte
microscópica de mi corazón.
Me acostumbraste a ti, a tus lindos tratos,
a tus buenos días, a tus detalles,
a quererte, a escucharte, a tenerte.
Me enamore de tu manera de quererme,
perdidamente de ti, tanto que,
te convertiste en una extensión de mi.
Me hiciste sentir especial,
en una realidad distinta y
completamente desconocida.
Me hiciste creer que lo nuestro era real,
que el miedo a enamorarme desapareció.
Aún recuerdo los días
en los que nos empezábamos
a conocer, ya que contigo
conocí la sensación de amar.
Marcaste en mi vida,
un antes y un después.
Hiciste que soñará con un futuro juntos,
que te viera en mis sueños,
que confiará en que estos, se volverían realidad.
Me hiciste creer en algo sin siquiera verlo.
Me hiciste creer que nuestra historia no tendría un final.
Realmente no se explicar como sentirme,
creí que el destino nos quería juntos,
tú eras el amor de mi vida.
Te quise como si no fueras a doler,
que ahora me duele que ya no estés aquí.
-Manuel.



