Tin, tino, tin, tin, tin…
+ Alo.
- ¡Ya no puedo más! - se escuchaba entre sollozo a otro lado de la linea.
+ ¿Qué pasó?, cálmate -solo escuchaba lagrimas- ven a mi casa.
- No… Puedo -era difícil entenderle.
+ ¿Por qué no?
-¡Me… Quiero matar!
+ ¡¿Qué?! Ya voy para allá, espérame -solo escuchaba llanto- espérame por favor.
Colgué y salí de mi casa corriendo, creo que nunca había corrido así.
Y solo me repetía en mi cabeza “No te puedes ir, no te puedes ir, no tes puedes ir, ¡no te puedes ir!”
Tenia miedo, tenia mucho miedo.
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