Aquella charla de media noche invade mi cabeza una y otra vez, aquellas promesas que hice se apoderan de mi, y ahora me duele tener que decir que no las podre cumplir.
Me duele extrañarte, me duele engañarme creyendo que no te quiero, duele verte feliz, pero vamos, me alegro tanto por ti, me alegro verte estable y contento, quizá tu no me necesitas, o dime, ¿Me necesitas?.
"A pesar de que ya no estemos juntos, yo estaré para ti cuando me necesites"
Muchas dudas como esa llegan día a día y hasta no saber la respuesta decido no buscarte, no correr a tus brazos buscando que me quieras, porque tú ya no me quieres, te extraño, no pondré eso en duda, necesito de ti, tenías razón.
El corazón es un traicionero que tenemos por dentro.