Me preguntaron si seguía enamorada de ti, y la respuesta es que ya no, sin embargo, aún me importas, y todos los días espero que te encuentres bien. Ya he entendido que simplemente no eras mi persona y que tengo que dejarte ir por muchas razones. Y es que estoy mejor sin ti, a veces te recuerdo, pero no como para llorar, ya no siento la necesidad de antes por escribirte y decirte que te extraño. Me gustaría ser como las demás personas y recordarte con todo lo malo, pero no, siempre que te recuerdo pienso en los buenos momentos y en las palabras que me decías, pero en verdad me sorprende que ya no me haga llorar tu recuerdo.
“You owe yourself the love you so freely give to others.”
— Unknown
Manual para cuando tú novia se encuentre triste.
Quarantine Mood
O eres el tiburón o eres el pez.
Snoop Dogg - Thanks himself for his success
“Imagínate dañar a la persona que la vida te envió para sanarte.”
—
“If you find yourself constantly trying to prove your worth to someone, you have already forgotten your value.”
— Unknown
“No te voy a pedir que me des un beso. Ni que me pidas perdón cuando creo que lo has hecho mal o que te has equivocado. Tampoco voy a pedirte que me abraces cuando más lo necesito, o que me invites a cenar el día de nuestro aniversario. No te voy a pedir que nos vayamos a recorrer el mundo, a vivir nuevas experiencias, y mucho menos te voy a pedir que me des la mano cuando estemos en mitad de esa ciudad. No te voy a pedir que me digas lo guapa que voy, aunque sea mentira, ni que me escribas nada bonito. Tampoco te voy a pedir que me llames para contarme qué tal fue en el día, ni que me digas que me echas de menos. No te voy a pedir que me des las gracias por todo lo que hago por ti, ni que te preocupes por mi cuando mis ánimos están por los suelos, y por supuesto, no te pediré que me apoyes en mis decisiones. Tampoco te voy a pedir que me escuches cuando tengo mil historias que contarte. No te voy a pedir que hagas nada, ni siquiera que te quedes a mi lado para siempre. Porque si tengo que pedírtelo, ya no lo quiero.”
—
Frida Kahlo (via danielefe)
Porque si tengo que pedirte que me demuestres que me quieres, simplemente no eres para mi.
-Unapanda.
(via unapanda)
“La conocí, y todo lo que creía conocer se esfumó. Esa chica rompió mis esquemas, uno a uno. Me rompió y reconstruyó trozo a trozo todo mi ser, con sus bromas sin sentido, con sus ojos expresivos, con la carisma de su alma, fue eliminando mis fantasmas. Llegó a mi vida una tarde, nunca me imaginé lo que vendría después. Me preguntaron como es que me había podido enamorar tan rotundamente de ella, yo les respondí que como es que no pude evitarlo. Ellos no sabían lo bonita que se veía cuando sonreía abiertamente, lo tierna que era al sonreír tímidamente. Ellos no sabían lo increíble que era, lo que lograba hacer sentir a los demás con tan solo su presencia. Ellos nunca supieron lo que era sentarse junto a ella y conversar. Me preguntaron si la quise, yo no les respondí, porque yo no la quise, yo la amé. Sobraba dar explicaciones a los extraños, ella y yo lo sabíamos y con eso nos bastaba. Ella fue mi salvación, mi delirio, mi programa favorito donde ambos éramos los protagonistas. Ella era asombrosa, reía sin parar y no importa cuanto quisiera evitarlo yo, una sensación de calidez se extendía por mi pecho cada vez que la veía tan feliz. Nunca había sentido algo así, de un día para otro pareció que no podía dejar de pensar en ella, y no podía dejar de intentar hacerla sonreír todo lo que me fuera posible. Si pudiera, regresaría al tiempo solo para hacerla sonreír más, para disfrutar al máximo cada día, para olvidarme de los días que tuve tanto miedo de lo que esa chica me hacia sentir. Porque me daba miedo, se los juro, me hacia sentir tanto que asustaba, controlaba mis sentidos con tan sólo una mirada, y ella no lo sabía. Yo estaba perdido, desde el momento en el que vi sus ojos por primera vez y en el momento en el que sus ojos se fijaron en mí. Ella ha sido y fue el amor mas sincero que pude haber tenido alguna vez. Nunca podía dejar de buscarla, no importa cuanto lo intentara, mis ojos tomaban vida propia mientras giraban por la habitación hasta localizarla. Tal vez si hubiera sabido que se iría tan pronto de mi vida la hubiera abrazado más fuerte, y aún así no me arrepiento de haberla amado como la amé, a pesar de lo difícil que fue aceptar que se había ido para no regresar. Llegó a mi vida para enseñarme que se puede sentir todo sin apenas tocarse, no podía pedir una chica que fuera más perfecta para mí. Para mí, aunque no mía. Dejamos de vernos después de todo, pero de mi mente jamás se marcharán los recuerdos de nosotros, y mi corazón no olvidará todos los latidos frenéticos que ella provocó.”
— Misterioso sin sonido.
A veces ya sabes como van acabar las cosas, pero te quedas esperando que algo lo haga cambiar.
Tu mismo me hiciste entender que yo necesitaba a otra persona.
Existen ciertos sentimientos de los cuáles ya no puedes dar marcha atrás, sólo pasan y no puedes frenarlos o retrasarlos. Uno de ellos es cuándo ya no ves a alguien de la misma manera.
Te vas a poner muy linda, o te vas a poner muy fea. Pero vas a cambiar. Creeme. Tal vez hagas locuras, como comprarte ropa en cantidades que no podés pagar, que no querés usar. Vas a salir mucho. Vas a negarte a salir, mucho también. Vas a decir que el amor es una estafa. Que vos no vas a querer a nadie nunca más. O peor: que vas a empezar a ponerte de novia con gente que no quieras tanto. Porque no querés sufrir. Vas a saber que te estás mintiendo. Porque te estás curando.
Vas a comer compulsivamente chocolate. Vas a pasar noches sin cenar. Vas a llorar. Cuando te des una ducha. Cuando te levantes. En el colectivo. En el baño del trabajo. Antes de dormir. Durmiendo.
Vas a descubrir que perdonar es la única manera de soltar.
Y una mañana, de verdad, una mañana vas a abrir los ojos y te vas a sentir rara. Te vas a tocar el pecho. Tu corazón va a estar latiendo, tranquilo. Quedate escuchándolo. Está diciendo: Gracias. Ya pasó. Estoy listo, cuando quieras, para que quieras otra vez.
Magalí Tajes.
fuckkkk, necesito ese momento hno:(
“El día que vuelvas a saber de mí. El dia que vuelvas a saber de mí, ojalá que ese día me recuerdes, ojalá que tu corazón se acelere, y que el viento te diga jamás me olvidaste, ojalá que imagines como he cambiado, ojalá vuelvas a creer que era preciosa, ojalá desees que esté feliz, ojalá el día que vuelvas a saber de mí no desees otra cosa que volver a verme, ojalá que el día que vuelvas a saber de mí, te duela el alma, la pena, la herida. El día que vuelvas a saber de mí ojalá que sonrías, aunque te duela, el día que vuelvas a saber de mí ojalá que reviva el fuego en tu interior, ese fuego que solo se prendió cuando lo fuimos todo, aún cuando no fuimos nada. Ojalá que ese día, si llega, si es que algún día vuelves a saber de mí, sientas celos de quien puede verme a diario, ojalá que te preguntes si sigo igual de loca que antes, o si la vida me ha hecho más cuerda, o si estoy peor que antes. Ojalá que te preguntes como avanzó el tiempo tan lento y tan pronto desde el día que nos despedimos, ojalá que venga a tu memoria la última sonrisa que te brinde, solo a ti, aun triste, aun rota, aún marchita, esa sonrisa que me permití mostrar solo para ti. Ojalá que ese día llegue y sonrías por mí, ojalá que no te culpes, o tal vez ojalá que lo hagas por no haber hecho nada cuando caminé hasta la salida, ojalá que pienses en mí, y anheles oir mi voz, y mi risa, ojalá desees volver a decirme uno de tus chistes malos solo para ver mis ojos brillar por ti, porque no importaba que tan malos pudieran ser, nada me hacía más feliz que verte contándolos, aún cuando no dieran risa, porque tu risa, era tan contagiosa que olvidaba todo lo demás. Ojalá que el día que vuelvas a saber de mí sientas una opresión en el pecho, como de lo que pudo haber sido y no fue, ojalá que ese día llegue, ojalá que ese día si te dicen que soy feliz, ojalá que si lo sea de verdad, ojalá que ese día también seas feliz por mi, y ojalá te duela el no saber si ya te olvidé, pero también ojalá que creas que sí, y ojalá que te duela. Porque cariño, soy una egoísta de mierda, y una cobarde, y soy un jodido desastre, pero ojalá, el día que vuelvas a saber de mí, sientas que jamás dejaste de quererme. Y ojalá sientas todo esto, todo eso y todo esto que sentí, por tu olvido y tu nueva felicidad. No me malinterpretes, me hace bien saber que estás feliz, pero cariño, no puedo evitar sentir envidia de quien ahora te da felicidad, porque esa persona ya no soy yo. Ahora solo puedo escribir esto, solo puedo decirlo entre líneas, pero ojalá amor, el día que vuelvas a saber de mí lo sientas todo.”
— La sinfonía del alma.
Ayer me sacaron a bailar y bailé hasta que me dolió respirar. Ayer también canté. Canté con ganas, con fuerza; fui un espectáculo. Canté hasta que me dolió la garganta y no podía tragarte más.
Ayer estuve andando por Madrid,
mientras cantaba e iba agarrada del brazo de uno de ellos,
y no estaba pensando en ti.
Ayer no lloré, aunque me seguías doliendo y me invadías, de vez en mucho, la puta cabeza. Ayer me regalaron un par de rosas y un par de sonrisas que me hacían falta. Ayer cené y bebí, y volví a beber y me regalaron abrazos, risas y paseos por el centro de Madrid, mientras el frío se comía mis piernas y mis pies se morían poco a poco porque el invierno asaltaba mis extremidades, congelándome hasta el vestido que no llevaba.
Ayer me sacaron a bailar y bailé con todo mi corazón.
Ayer me reí tanto que me dolía la boca del estómago, y toda la rabia se esfumaba y me vencía la sensación de un golpe de buena suerte. Siete golpes por sus siete sonrisas.
Ayer no lloré.
Ayer bailé, canté, sonreí, bebí; y, por un momento, no pensé en ti.
Y ese momento, ese desliz de sensaciones que me conquistaba, vale por todos los que sí pienso y tengo que rehacer todo lo que has jodido a tu paso.
Ayer, después de mucho tiempo, no lloré.
¿Y sabes qué?
Fue por ellos, y por todas las risas, y las rosas, y las canciones, y los bailes, y la cerveza, y el frío y, por lo que sea, pero cada día estás más lejos, y estás consiguiendo que yo me vaya, que no vuelva, que no quiera quedarme.
Ayer me metí en la cama a las 5 de la mañana y empecé a escribir esto porque ayer no lloré, ni pensé en ti; y supongo que lo que quiero gritar es que una vez dije que ‘nada termina hasta que tú sientes que termina’, y yo ayer lo sentí.
En lo más hondo y profundo de mí, te busqué, y no te encontré. Y sonreí.
El dolor sigue ahogándome y el corazón sigue roto, y muchas canciones hablan de ti ‘y no veas qué hijas de puta son a veces’, pero ya no me quedan promesas a las que agarrarme, ni palabras, ni certezas de ese supuesto amor que me tenías.
No me queda más remedio que regalarme un respiro;
regalarme un poco de mí, sin ti.
Desaprender las ganas y desaprender las noches de ilusión.
Y es que ayer me recordaron lo que es ser feliz;
y no tuvo nada que ver contigo.
- Ana Barrero
“Si no te valoró la primera vez, ¿qué te hace pensar que lo hará a la segunda?¿Cuantas oportunidades le vas a dar de que te lastime? Anda dime… Me parece increíble que recaiga en nosotros mismos la responsabilidad de que nos rompan el corazón, basarnos en esperanzas falsas de que las personas cambian, de que algo hará que las promesas, esas que se han roto, que se han vuelto repetitivas, se cumplirán, cuando sabemos de antemano que eso no sucederá. Pero ahí vamos de nuevo, a confiar una vez más, esperando que nuestro cariño pueda más que la inestabilidad emocional de quien no te sabe valorar. Y es que, que tanta credibilidad le podemos dar a quien ya nos falló una vez, que riesgos corremos cuando alguien se atrevió a lastimarnos antes, a quien, te ha fallado más de una vez. Somos nosotros mismos los que nos engañamos, los que nos torturamos, pensando que el amor de las cenizas puede renacer, y no digo que no sea posible, todos somos humanos, un error es permisible, pero lo que no lo es, es tolerarlo una y otra vez. No debemos olvidar que ante todo esta nuestra dignidad; quien tolera una falla, está destinado a aceptar muchas más, así que no caigas en la trampa, hay errores que no se pueden perdonar, hay personas que no merecen una segunda oportunidad. No mereces que te rompan el corazón, mereces a un amor que no tenga que perderte para aprenderte a valorar. No des oportunidades a quien no las merece, enamórate de alguien que no se atreva a lastimarte, que se desviva por hacerte reír, que nunca este en su intención hacerte llorar. Yo pregunto…. ¿Si no te valoró la primera vez, ¿qué te hace pensar que lo hará a la segunda?”
— José de la Serna







