Realmente me enamoré como nunca, amé como nunca, pero también lloré cómo nunca, sentí y experimenté el dolor del alma.. te amo y te amaré, sin embargo; es momento de decir Adiós, de dar gracias por los momentos compartidos, de nuestras noches de insomnio, de las risas, de los besos en medio de una película, de una comida.. fue muy bonito todo, juro que amé cada detalle, fue lo que alguna vez soñé.. Duele decirte que el tren llama, el autobús anuncia su salida.. Extrañaré esos besos, esos abrazos cuando no podía dormir, también lo regaños, de las enseñanzas que compartiste conmigo, de esas veces que te preocupaste, que intentaste protejerme.. gracias mi amor. Sé feliz, vive bien, no te preocupes tanto por los demás, cumple tus sueños, te mereces mucho y mejor.. Adiós.
El chico del café y el chico del cigarrillo.
Mientras habla, poniendo de vez en cuando la taza de café en sus labios, me quedo mirando sus extrañas manías. Llevo más de una hora tratando de sacarle contenido a su conversación, hasta que se volvió un desalmado: aja, ay si, tienes razón, continua, oh, te entiendo, si claro, de mi parte. He tenido que pellizcarme muy discreta por debajo de la mesa para no bostezar. Que bochornoso se me hizo despedirme por quinta vez y escuchar un horrendo: ¿Por que tan pronto, si nos estamos divirtiendo? Y he tenido que sonreír para no voltear los ojos. De pronto el mesero me ofrece un cigarrillo, me doy cuenta que ya no trae su mandil, el chico que está sentado frente a mi, le dice que se retire, que no fumo, y yo crispada por qué me molesta que hablen por mi, le corrijo y le digo que si. El tipo con el 3er café en mano que la hace de mí acompañante, se atreve exclamar: ¡No sabía que eras de esas! Y bueno, esa fue mi seña para el punto final. ¿De esas cuales? le dije yo, en un tono que no quiso ser agresivo, pero que así sonó. Disculpa, le dije al momento y puse en la mesa un billete, yo te invito, por favor. Coloqué en el suelo mi tacón y el mesero su brazo para apoyarme y hasta la salida me llevó. Chica, ¡Qué aguante! ¡Tremendo cabron!, me dijo el joven afuera del café. Ni me digas, merecido lo tengo yo, contestando a la vez, que le he sonreído. ¡Pero bueno, que te has ganado el cigarrillo! En realidad no fumo, le confesé, y sonriendo el joven me contestó: en realidad tampoco yo.
YoSoyEran
A veces quiero irme de una vez por todas, dejar todo atrás lo que venía pensando para nosotros, tengo todavía un poco de esperanza a que las cosas mejoren, pero si tampoco haces algo, entonces será un adiós.
Sambucky hands language
Each of my Sambucky arts is about hands language
They both are very tactile, they touch each other during the mission as a sign of support, almost imperceptible touches instead of words. Even when they are alone together, they prefer their hand language. Sam gently strokes Buckys metal arm, hold hands, he knows he doesn't feel it, but he just acts like it's just his body, and he loves every part of it.
