Puedes confiar en mi
Que yo no me iré
Me quedaré hasta que esto acabe
Hasta que llegue nuestro final
Incluso si no estamos juntos
Incluso si no estás aquí
No me iré
Te quiero Porque sí. Por motivos que ninguno de los dos entendemos, o quizás sí pero ninguno de los dos quiere aceptar, te quiero por ser frío pero al mismo tiempo caliente, porque sabes ser tierno pero aún así me dejas odiarte. Te quiero porque me has dejado conocerte, porque sé que eres una buena persona, por hacerme reír y por alegrar mis noches. Te quiero por todo lo que eres, por todo lo que dices, te quiero con todo y las locuras que pasan por tu mente.
-Una chica invisible.
Me gusta la forma en que sonríes, tan sarcástica y pedante y como se contradice a tú actuar tan bondadoso y educado. Es como si en tu cuerpo viviera alguien que ve el mundo tal como es, pero que en su actuar solo quierer lo mejor de él. Tal vez por eso me gustas, no sé. También puede ser por tu mandíbula cuadrada y tú espalda ancha o ¿quién sabe? Tal vez sea la ternura con la que acaricias perritos o le hablas a los niños o la forma tan hiriente que tienes de mentarles la madre a los conductores que van por el camino, como si no llevaran 3 toneladas de metal en las patas. Puede que también sea porque tus labios me desquician, o porque puedes subir 4 pisos sin jadear o porque ayudas a las ancianas a cruzar la calle y le cambias a las muchachas en el camión el lugar, para que no las vayan molestando o como siempre le compras rosas a los niños, y gomitas a los exconvictos. Puede ser que sea porque ayudas a los vecinos con sus compras, pero a la vez niegas que tienes cinta, porque no la devuelven o porque aguantas a la abuela con sus pensamientos retrogradas, pero le llamas pendejo al cabrón que dice "es mía" refiriéndose a una mujer. Incluso podría ser por tus masculinos brazos y esas arruguitas que se te hacen al reir y la forma tan dolorosa que tienes de llorar. No sé...no se me ocurren tantas cosas....no sé porque me gustas tanto.
“Me quedo con quien ama mi frialdad ante ciertas cosas, mi cansancio, mi incapacidad, mi mala memoria, mis olvidos y mis enojos sin sentido.”
— (via mundo–realista)
“Estoy pagando el castigo de haber tenido tanto amor y haberlo desperdiciado. La vida me cobra amores que deje ir y amores que no quise ver, el tiempo se lleva mis horas de placer y los minutos de besos intensos, el viento desvanece el aroma de cariño en un domingo con sabor a café y el invierno me congela por no haber valorado el abrigo de unos brazos llenos de amor. Todo me condena ahora, sobre todo la compañia, que me hace creer que a alguien le importó, cuando sólo estoy sola. ”
— Monólogo de un alma rota. Brenda Ramírez.




