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@italuuu-blog

Quiero hablar sobre los diferentes estilos de enseñanza que he experimentado. En Alemania se nos proporcionaba el temario y todo el material del semestre, lo que se vería en cada clase presentado en documentos o diapositivas, desde el primer día. No estábamos obligados a ir a clases, ibas si querías escuchar la clase del maestro y deseabas poder hacer preguntas en el momento. Teníamos la opción de agendar citas para visitar al docente en su oficina y discutir temas de la clase o del material que nos había proporcionado. La forma de evaluar era un examen al final del semestre. Simple, directo, transparente y claro. Cada estudiante decidía su forma de aprender y estudiar el material del curso.

En México el sistema es más invasivo. Hay universidades en las que la asistencia es parte de tu calificación. Se dejan tareas casi todos los días y proyectos para cada parcial. La evaluación es una combinación de exámenes durante el semestre, participación en clase, actividades en clase, tareas y proyectos. Todos los días tienes una carga de trabajo de cada clase que estás tomando, aparte de estudiar el material correspondiente. Esta carga de trabajo no te da mucho tiempo para realizar otras actividades, pero se espera que hagas más cosas. Lo que veo es que las personas o se dedican de tiempo completo a cumplir con todo, o ignoran parte del trabajo y las entregas son mediocres o la forma de calificar es igual desangelada. Quiero dejar claro que esto es una generalización muy sencilla y burda que no aplica para todas las universidades en México. Sólo hablo de mis experiencias. En el ITAM la carga de trabajo y la exigencia es severa. En la UVM la carga de trabajo también es grande pero la exigencia deja mucho que desear. 

Mi forma de aprender consiste en ir a clases, poner atención, cumplir con todo lo solicitado, hacer mi mayor esfuerzo en las actividades, estudiar por mi cuenta, revisar material extra al solicitado o recomendado. Me gusta tener tiempo para estudiar cosas extra y en México la carga de trabajo no me permite hacer tanto como hacía en Alemania. También siento que en Alemania aprendía más y mejor. Creo que en México tenemos métodos de enseñanza que no han evolucionado, se basan en la repetición y memorización más que en la comprensión y resolución de problemas. Creo que es importante que la educación incite la creatividad, que rete a los estudiantes, que les permita desarrollar proyectos en sus ratos libres en los que apliquen lo adquirido en clases e investiguen más cosas. También me parece importante que se tenga tiempo para descubrir una vida fuera de la universidad y que explores tus inquietudes e intereses. 

Sea como sea, lo importante es que el aprender se vuelva algo agradable y no una carga. Aprender es algo que amo, pero mi amor por estudiar fue golpeado y pisoteado en diferentes momentos, por diferentes maestros y diferentes instituciones en México. 

Esto no tiene un punto, solo necesitaba desahogarme.

-Ave Literaria.

Source: aveliteraria

Soy Maya Vidal, diecinueve años, sexo femenino, soltera, sin enamorado, por falta de oportunidades y por quisquillosa, nacida en Berkeley, California, pasaporte estadounidense, temporalmente refugiada en una isla al sur del mundo. Me pusieron Maya porque a mi Nini le atrae la India y a mis padres no se les ocurrió otro nombre, aunque tuvieron nueve meses para pensarlo. En hindi, maya significa “hechizo, ilusión, sueño”. Nada que ver con mi carácter. Atila me calzaría mejor, porque donde pongo el pie no sale más pasto"

La frase

“Es fácil juzgar a otros cuando uno no ha sufrido esa experiencia”

Nombre: El cuaderno de Maya

Editorial: Debolsillo

Autor: Isabel Allende

Año: 2011

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te extraño pero ya fue

te buscaría pero ya fue

te escucharía dormir

pero ya fue

Te diría todo

pero ya fue

te hablaría

pero ya fue

te daría mi corazón

pero ya fue 

Para tí

Ya fue.

Te escribiría.

Pero ya fue.

Te llamaría,

Pero ya fue.

Y sus caderas eran de maravilla;

podían moverse rítmicamente en la pista

y descontroladamente sobre mi.

Y sus pechos eran magníficos;

podían causar asombro ocultos bajo su brasier

y deslumbraban perfectamente sin él.

Y su cuello era extraordinario;

combinaba perfectamente con un collar de diamantes o un beso de mis labios.

Y es que Ella era fabulosa;

simple, pero seductora,

con una mirada brutal y una voz que provocaba mucho más que escuchar.

Mi abuelo me dijo una vez: “las relaciones que funcionan son aquellas que comprenden que no siempre se puede dar un 50/50. Algunos días, cuando me levanto, sólo puedo dar 10, entonces tu abuela tiene que dar el 90 que falta. A veces yo pongo 60 y ella un 40 porque lo importante es que exista un 100% de amor.”