La tristeza ha sido mi compañera desde hace ya varios años, con altos y bajos, más bajos que altos. Ha desaparecido por cierto tiempo y vuelve a mí de inmediato. Cuando tenía 6 o 7 años me gustaba jugar con plastilina y formar figuras, también disfrutaba de dibujar o más bien hacer un montón de garabatos, o pintar con tempera paisajes abstractos. Leía cuentos que mamá me daba y era fascinante ver películas todo el tiempo. Entre los 8 y 9 años, mi imaginación era mi mayor aliada, me gustaba contarle historias de terror inventadas por mí a mis dos pequeñas primas. A los 10 años quería tocar algún instrumento pero se me fue imposible, así que sólo imaginaba que tenía una banda, donde yo tocaba la batería, me tocó improvisar, armando aquel instrumento con tinas de plástico y ollas, daba de resultado un sonido fatal pero para mí era la gloria. A los 11 años sólo pude aprender a tocar la flauta. Con 14 años empecé a escribir, no exactamente poesía pero escribía cosas que sentía o me pasaban en ese momento, me mantuve así hasta los 15, que fue ahí cuando empecé a escribir cortos párrafos de sentimientos más profundos, escribí mi primer historia, una historia bastante mala pero creo que vale la pena mencionarla. A los 16 continué escribiendo y a los 17 escribí mi primer poema, agregándole el primer cortometraje no profesional que he realizado. Nunca se me cruzaba por la cabeza seguir alguna profesión común, tal vez en cierto momento lo pensé y creí que quería serlo pero esa idea era arrebata inmediatamente por una imaginación sedienta por crear, sin embargo esto no ha servido para considerarme artista, ni siquiera sé si lo sea o lo llegue a ser, ya que ahora estoy aquí, con este dilema, abandonando mis sueños a causa de palabras escasas atrapadas en mi garganta y un cerebro bastante infantil que juega a las escondidas haciéndome quedar como una completa idiota. ¡Estoy acabada o eso es lo que pienso!
Y si vuelvo a leer esto a los 19 o 21, espero y hayas podido aclarar todas tus dudas existenciales y estemos justo donde queremos estar…
Tengo casi 23 y sí lo estamos logrando. ¡Arriba las esperanzas, abuelita! Te abrazo muy fuerte, Bri del pasado. <3