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Dem0n

@heavenandhell-666

Not In Love
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“No es que muera de amor, muero de ti. Muero de ti amor, de amor de ti, De urgencia mía de mi piel de ti, De mi alma de ti y de mi boca Y del insoportable que soy yo sin ti.”

— Jaime Sabines

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Me encantaría poder olvidar todo lo que me gusta de ti. Olvidarme de todo lo que me hace pensarte; tener tiempo sólo para pensar en otras cosas. Despejar mi mente, despojarme de todo lo que me acerca a ti.

(via kanagua)

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El secreto de las gemelas.

Tatiana y Ludmila son lituanas, gemelas y pelirrojas. En Vilnius, la capital de su país, todos las conocen.

Desde el primer instante en el que fueron engendradas, están juntas. Pero no es el amor mutuo lo que las une.

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De pequeñas, jugaban siempre solas. Muchos trataron de presentarles a otros niños.

Tatiana y Ludmila estaban siempre susurrando secretos entre sí, hablaban de lugares mágicos a los que nadie, excepto ellas, podía acceder.

Cuevas, árboles, armarios.

Todos pensaban que al llegar la adolescencia, las jóvenes querrían diferenciarse entre ellas.

Pero la unión entre las hermanas se hacía cada vez más fuerte, y la preocupación de sus familiares aumentó.

“Hijas, ¿por qué no os ponéis guapas y salís a pasear? Seguro que hay chicos que quieren conoceros”, les dijo un día su madre.

“Sólo somos bellas mirándonos la una a la otra. Somos nuestro espejito”, contestó Tatiana.

Eran tan presumidas como para olvidar su propia individualidad?

Las gemelas habían enloquecido. Su madre lo comprendió el día en que encargaron la confección de un vestido en el que cupieran juntas.

“Mira, mamá, ¿qué hay más bello que dos gotas de zumo de zanahoria?”, rió Tatiana.

“¿Es que no lo ves, Tatiana? ¿Es que no te ves? ¡Estás sola! ¡Siempre lo has estado!”, lloró la madre.

Por primera vez en su vida la joven sintió que su hermana no estaba a su lado, que nadie llenaba la otra manga del vestido blanco: “Ludmila, ¿dónde estás?”.

Tatiana se quitó el vestido y deambuló desnuda por casa, buscando a su hermana.

Se sentía mareada, no oía a su madre, a nadie. De pronto, vio un papel que brillaba en la mesa del salón.

“Tatiana Brazauskas. Trastorno agudo del espectro autista y esquizofrenia paranoide”.

Había algo escrito a mano: “Cree que tiene una hermana gemela desde que nació”.

Imagina que una parte de ti es ficticia. Y que todos lo saben menos tú

Dios! :o

Amo esta historia!

Wow

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No es que muera de amor, muero de ti. Muero de ti amor, de amor de ti, De urgencia mía de mi piel de ti, De mi alma de ti y de mi boca Y del insoportable que soy yo sin ti.

Jaime Sabines

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Léeme a todas horas, ámame siempre, échame de menos en diciembre y necesítame cada uno de enero. Lo que yo quería era verte sonreír, correrte en una risa y que te quedaras a desayunar. No quise verte llorar, abandonarlo todo en medio de la carretera ni que te fueses sino con un “¡lo he conseguido!” entre manos. Lo que yo quería era verte loca, y yo soy ese gato que te regalaría sus siete vidas intactas por verte feliz en alguna de ellas. Prenderle fuego a la chimenea, calentarte en un abrazo, susurrarte al oído que te he buscado toda la vida y todavía sigo sin saber quién eres, porque eres de esas chicas que las adorna el misterio. Y yo quiero encontrarte, descifrarte en un verso y así poder entender que hay chicas -como tú- que sólo pasan una vez en la vida y que cuando se van, por castigo o por condena, las recuerdas para siempre. Tomarte de la mano en un paso de cebra, cruzar todos los semáforos en rojos, tumbarnos en la cama en silencio, pintar en tu rincón favorito de Madrid tu canción favorita y gritar en una plaza abarrotada de gente que te quiero. Y que me calles, que parezco gilipollas, pero que me quieres también. Quise arreglarte las noches, los atardeceres, las madrugadas de llamadas de urgencia, y terminar diciendo “pero te quiero”. Hay cosas que te toca que descubrir solo, pero qué bonito cuando tú quieres descubrirlas conmigo, conocer mundo, apreciar vistas, refugirme en tus brazos y no pensar en que algún día terminarás disparando. Aunque el amor, en cierto modo, es una pistola puesta en las cien que siempre está cargada. Y sólo buscas quién apriete el gatillo. Soy ese que te mira, aunque tú no lo voltees a ver; el que daría todas sus estrellas por verte brillar a ti; el que no dudaría ni un segundo en saltar para sacarte del fondo del precipicio, aunque después ninguno de los dos sepa cómo salir; el que te escribe, aunque tú ya le escribas a otro. Esta es la historia catastrófica del amor de mi vida que ya está con el amor de su vida. Esto sí podría llamarse un polo opuesto, porque apuesto que ni siquiera me conoce. Ni me conocerá jamás.

Benjamín Griss (via elchicodelayer)

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beer-vodka

Soy el típico chico al que le gustan las chicas de grandes pechos y lindos cuerpos. Me fijo en lo físico. Un día un compañero del curso me dijo, “una amiga mía gusta de vos”, me lo dijo por facebook y me pasó el de ella. La agregué. Para mi sorpresa era una chica de mi escuela que siempre me la encontraba. Siempre pensé que estaba loca. No era de mi gusto, era gordita y no era muy atractiva. Si lo era, yo no lo veía. Comenzamos a hablar, era divertida y graciosa. Hablábamos mucho por chat. Un día me la cruce de frente y solo nos saludamos. A la semana me atreví a preguntarle si yo le gustaba. Ella me respondió que si, pero como a mi no me gustaba, decidí mentirle diciéndole “te daré una oportunidad”. Ese mismo día una chica muy hermosa y delgada me dijo que le gustaba y estuvimos juntos. Al poco tiempo empezamos a salir, mientras que a la chica de mi escuela aún le mantenía la ilusión. Un día ella me vió con “mi novia” (la chica hermosa) y yo le dije que de verdad no la quería lastimar, pero que ya estaba saliendo con otra persona. Ella entristeció y se marcho. No hablamos por semanas. Un día viernes encontré a mi novia con otro chico y se me vino el mundo abajo, fue horrible, entonces volví a casa y ví a la chica de mi escuela conectada, le hablé con 0 esperanzas de que me respondiera, pero para mi sorpresa, respondió, “hola bonito, ¿Cómo estas?”. Estaba con la misma alegría de siempre. Los días pasaban y no había día en que no le hablara, aunque solo fuera por tonteras, igual ella siempre respondía paciente y tierna. Pasaron varias semanas y un día le pregunté “¿Aún me quieres?”, ella respondió, “¿De qué forma?”, “¿Aún te gusto?”, pregunté insistiendo. Ella se demoró en responder. En su muro había publicaciones seguidas de un chico, hasta que ella me lo confirmó, “estoy saliendo con alguien”, en ese momento sentí un vacío muy grande, no entendía mucho por qué, pero dolía, “ah…” respondí, no pude escribir nada más. En ese momento pensé que esto habrá sentido ella cuando yo la rechacé. Solo nos saludábamos, nunca hablámos en persona. Hasta que un día me atreví a acercarme a ella, estuvimos conversando un rato largo. Cuando nos íbamos iba ella, un amigo mio y yo, tomé su mano. El roce de su mano con la mía me causó una extraña sensación. Sentí ganas de no volver a soltarla nunca más. Ella llevaba 5 meses de relación, se veía feliz, mientras yo solo quería abrazarla, por lo que decidí hacerlo. En ese instante sentía deseos incontrolables de no querer soltarla nunca más. Quedamos de acuerdo en salir otro día y así fue, tome su mano de nuevo. Había más cercanía. Ella sonreía y bajaba la vista, entonces entendí, me enamoré de ella. No me importaba su físico, solo no quería separarme de ella nunca más. Ella ahora lleva 9 meses de relación y yo he estado con muchas chicas, pero sigo enamorado de ella. De vez en cuando, solo cuando ella me lo permite, la visito. Ella no sabe lo que siento y jamás lo sabrá. Se casará dentro de poco pero no puedo evitar eso, quiero su felicidad, aunque sea lejos mío. Esta enamorada de otro, pero no de mí. Perdí la posibilidad de que ese amor sea mío. He besado muchos labios, imaginando como sería rozar los de ella, he dormido con muchas mujeres, imaginando su cálido cuerpo al lado mío, pero lamentablemente, ya no será nunca. Ella no me pertenece, ella no me quiere a mí.