Siento una opresión en la garganta, en el estómago, en el corazón. Llevo sintiendola cuatro días, cuatro días agonizantes y dolorosos. Cuatro días depresivos en los que no dejo de sentir que no respiro.
Y es que no lo hago, me cuesta un mundo hacerlo. Hay un nudo que me está oprimiendo, que hace que todo duela. Se siente como el nudo en la garganta antes de llorar, un nudo permanente en mi caso particular. Y no consigo deshacerlo y deshacerme a mi también. No consigo pausarme y tomar aire, no consigo frenar esta falta de oxígeno, este dolor, esta opresión.
Estoy ahogandome en mi pozo del desasosiego, otra vez. Con lo que me costó salir de el. Y es que quiero quedarme aquí, llegar al punto en el que todo duela tanto que no sienta nada, llegar a mi fin emocional. No sentir, no querer, no sufrir. Eso quiero, eso ansío. Eso necesito.
Y me he pasado todas las horas de estos días pensando en este dolor, en este nudo, en esta opresión. Y por consecuencia he pensado en ti. En tus ocurrencias, en tus audios, en tus palabras, en tu silencio, en todo. Lo he rememorado todo a cámara lenta, del derecho y del revés, unas cien veces. Pensé que esta vez todo estaba bien en mí, que no había nada malo, que funcionaria y me saldría bien, pensé de forma demasiado positiva. Y el golpe duele, joder.
Y el dolor quiere convertirse en líquido, huir. Pero no puede y se acumula en mi garganta, el nudo se agranda. Cada vez respiro menos y duele más, cada vez me siento más cerca de mí fin, solo un poquito más. Solo quiero que este nudo desaparezca ya. Duele a rabiar.
Katastrophal





