Avatar

Gaboobando

@gaboobandoo

Avatar
Yo ya no quiero fantasías, anhelos, sueños o ilusiones en la lejanía; quiero algo real, algo que pueda sentir al tacto, oler al roce, saborear al instante... Ya no quiero esperar, mi alma se desgasta a cada segundo.
Se acaba el día y con todas las cosas que tenemos por hacer, ese afán y las ocupaciones pueden hacer que perdamos esa intimidad con Dios y eso puede causar que nos alejemos de Dios.
Dios nos ayuda a permanecer en él, Pablo en Romanos 8: 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá -separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Que este versículo sea una declaración constante y mantengamos la llama del Espíritu Santo encendida, escuchando alabanzas y adoración, dando gracias a Dios en todo momento por todo, orando en el Espíritu y leyendo biblia.
BENDICIONES.
Avatar
Adiós, que tengas días preciosos, que descubras momentos en los que se llenen de tu sonrisa, que hayan días y noches dónde descubras lugares, personas y recuerdos que valgan la pena, que encuentres un camino nuevo y en cada paso te sientas viva, adiós, que si la vida nos vuelve a cruzar pedirte que me regales una sonrisa y me dejes abrazarte, es que fue bello amarte...
Aldomar M.C...
Avatar

Día 8

Estos días han sido tan difíciles que ni siquiera he tenido ánimo para escribir pero hay tantas cosas que quiero decirte. 

Después de tantos meses de estar contigo, regresé a mi casa junto con mi mamá y mis hermanas. Estar en tu casa me hacía echarte más de menos y de alguna forma me hacía creer que tú volverías, que estabas en el hospital y que mejorarías. Pero la realidad es que ya no estás aquí y ya nunca te volveré a ver. El último día que estuve en Delicias, dormí en tu cama y sentí que tu me abrazabas y estabas ahí conmigo. En ese cuarto oré por ti, por mi y por la familia. Te dije todo lo que sentía en ese momento y de cierta forma me sentí mejor. Tus sábanas y tus cobijas tenían tu esencia y todos esos recuerdos. 

Antes de irme, me despedí de mis tíos y primos, porque la verdad en estos momentos el estar todos juntos me fue de mucha ayuda porque todos comprendían un poco mi dolor. Y al despedirme de Ale, Armandito y mis tíos, me solté llorando porque ellos estuvieron muy presentes cuando te enfermaste y todo lo que ocurrió después. Entre todos hicimos lo mejor que pudimos para que te sintieras bien y espero que haya sido suficiente. Pasé tanto tiempo conviviendo con ellos y me acostumbré a su presencia. Y al decir adiós, me dolía tanto el corazón. Pero Ale me dijo algo que nunca se me va a olvidar y que me ablandó el corazón. DIjo: ´´Sé que siempre que te ibas a ir, mi abuelita lloraba porque te iba a echar mucho de menos pero ahora que ella no está, yo soy la que va a llorar por ti cuando te vayas´´. Y ya sabes como es Ale, es una persona tan hermosa y tan llena de amor. Sin ella, este proceso sería más complicado pero gracias a Dios que pudimos estar juntas este tiempo. Otra persona a la que extrañaré mucho, es a mi tía, ella y yo fuimos las que nos desvelábamos cuidándote. Ella fue la que te llevaba al doctor, te traía los medicamentos y se preocupaba por lo que tú y yo íbamos a comer. No sólo vio por ti, si no por mi también y es algo que siempre le voy a agradecer. 

Ahora que estoy lejos, me siento un poco más tranquila pero aquí en mi casa también hay recuerdos contigo. En estas fechas, tú solías venir para Acción de Gracias; mi mamá y tú se encargaban de la cena y yo les ayudaba. Siempre que venías yo me sentía tan dichosa porque odiaba estar lejos de ti. Odiaba las circunstancias que nos separaban y la distancia. Los días que te quedabas, todos éramos más felices porque eras bien ocurrente y siempre estabas dispuesta a ayudar aunque no te lo pidiéramos.

Yo estaba tan acostumbrada a ti, a hablar contigo y a contarte cómo iba mi día. A veces me sentía tan triste y te llamaba, y me dabas palabras de aliento como solamente tú sabías hacerlo. ¿Y ahora a quién le llamaré? ¿Y ahora quién va a ser mi confidente? ¿Y ahora a quién le voy a preguntar qué hacer con ciertas situaciones? ¿Y ahora quién me va a dejar besos marcados en la mejilla? ¿Quién hará todo eso?

Ay abuelita, me haces tanta falta y estos ocho días sin ti han sido terribles. Te amo y te extraño tanto, mi hermosa campamocha.

Avatar

Mi abuela Julia falleció el 7 de abril de 2020. No pudimos decirle adiós ni llorar en compañía de los seres queridos; de su familia y amigos. Hoy (bueno, ayer ya) nos hemos reunido sus seis hijos, la mayoría de sus nietos, algún que otro bisnieto y parejas de tanta familia y por fin hemos podido despedirla. Y aunque el motivo es triste, ha sido bonito decirle adiós todos juntos. Es importante despedirse y es algo que muchos de nosotros no hemos podido hacer en estos tiempos tan extraños. Recuerdos tengo muchos. Un millón. Pero hoy sumo esta medallita de su horóscopo que me han dado mis tías y mi madre

#despedida #farewell #parrampinparrampia #abuela #recuerdos https://www.instagram.com/p/CNdnblCDxUS/?igshid=13cqm7v2j10y6

Arroz con atuncito

Te he buscado, realmente lo he hecho y sí, lo sé, he fracasado, como buena perdedora, te lo prometo.

Los otoños fueron escalofriantes y la primavera, un colorido calambre. La ansiedad apretó mi cuello y la depresión provocó una gravedad oscura sobre mi pecho.

Déjame llorarte porque no pude hacerlo cuando estuviste, no quise que vieras mi dolor, aunque el tuyo se esparcía con cada punzante bocanada de aire.

No puedo ponerte flores en un cementerio, porque solo puedo imaginarte a mi lado: agarrándome de tu brazo, mientras camino lentamente para igualar tu paso.

Recuerdo cuando me llamabas para decirme que vendrías, llegabas con mi dulce favorito y ese aroma característico.

Solo tú sabías darme calma, fuiste la única que me acompaño cuando nadie más entendía mis señales de alarma.

Quiero comer de nuevo contigo, que pongas la radio para saborear el arroz con atuncito.

Créeme que valoraba como oro tus historias y anécdotas, siempre te escuché, aunque fuera la vez quinienta.

Siempre reías sin parar y te emocionabas al hablar, llorabas mucho y siempre decías que era porque tenías mal el lagrimal.

Cuéntame de nuevo todo, necesito oírlo como regalo de Navidad: tus vestimentas elegantísimas para ir a la universidad, esos trucos locos que hacías con el cigarro por jugar, cómo cambiaste de carrera y por qué mis bisabuelos lo supieron al final, cómo conociste a mi abuelo y por qué fue tan difícil criar a mi papá.

Lamento mucho no poder dejarte partir, me duele cada centímetro de mi existencia porque cada cosa me recuerda a ti.

Quizás entiendo un poco más a Dante, yo también sería capaz de recorrer todo ese trayecto con tal de encontrarte, ya que las fotografías me persiguen y el aroma de tus orquídeas me sofocan...

Necesito que me llames, decíme de nuevo que vendrás a visitarme.

Por favor, prometo, con toda mi alma, contestarte.

P.D. Te extraño, abuela. Espero que en el cielo se hayan levantado unas hermosas fiestas navideñas y, espero, de todo corazón, que hayas tenido una increíble Nochebuena.

Con amor, tu nieta.

Me puse a pensar en medio del dolor, que sera de mi cuando mi abuela ya no este? Y nunca habia llorado tanto por alguien lo que va de mi vida, los abuelos deberian ser eternos sin duda

Tengo huellas grabadas de personas que han pasado por mi vida y ya no están, y no por decisión propia. A veces la vida te rompe y te deja huecos que nadie nunca podrá volver a llenar, porque tenían nombre y apellido.

No me despedí, sé que no de la forma adecuada, les dije "hasta pronto" sin saber que esa era la última vez que iba a verlos. Sé que estén donde estén, siguen brillando, como siempre lo hicieron en vida.

Porque ellos eran vida, y ahora la vida los echa de menos.

Los quiero abuelos.

Y de repente, las risas callan, la sonrisa cesa, los ojos se entristecen. Cuando llega la oscuridad, llegan los pensamientos. Y junto con los pensamientos, los sentimientos reprimidos. Tanto tiempo pensando que estaba bien. Que lo estaba sobrellevando bien. Pero sólo me estaba mintiendo a mí misma todos estos meses. No estaba viendo la realidad que se presentaba ante mis ojos. Construí un muro sobre mis memorias diciéndome a mí misma que todo sigue igual que antes, que todo está bien. Pero esos muros se están agrietando, dejándome ver la luz cegadora de la verdad. Pero no puedo aceptarlo. No quiero aceptarlo. No quiero aceptar que ya no estás. Mi mente me dice que te has ido a un viaje largo y que volverás pronto. Pero sé, con el más profundo dolor de mi corazón, que eso no es verdad. Ya no volverás. Ya no te veré nunca más. Nunca más escucharé tu voz. Nunca más escucharé tu risa. Nunca más sentiré tus abrazos. Nunca podré decirte lo mucho que te quiero. Y eso me está matando por dentro. Porque te extraño como no tienes idea. Y no estoy bien. Realmente no estoy bien.