La ansiedad es muy hija de puta.
A veces el problema es del tamaño de una hormiga y la ansiedad lo transforma en un monstruo de tres cabezas.
Te hace dudar de ti mismo, de tus capacidades, a veces, incluso de tus sueños.
Te hace tropezar con tus propios pensamientos y creer que el dolor y la pena te van a romper el corazón.
Sientes como crece en tu pecho, cómo te ahoga y te devora de dentro hacia fuera. Te sientes incapaz de derrotarle, a veces, incluso de seguir adelante.
Pero si nada dura para siempre, la ansiedad tampoco. Sé fuerte, saldrás de esta.
Recovecos de mi alma (via mividaenversos)


