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@filosofiasposts-blog

Somos polos opuestos.

Él y yo,

siendo tan diferentes,

él siendo el verano, y yo el invierno,

él siendo el agua, y yo el aceite,

él siendo la calma, y yo el caos,

él siendo el Ying, y yo el Yang

él siendo el blanco, y yo el negro,

él siendo el sol, y yo la luna...

Él y yo,

que aunque somos polos opuestos,

nos complementamos el uno al otro,

tan perfectamente,

tan mágicamente,

como si aquello estuviera destinado a ser,

como si fuera obra del destino,

quien movió sus fichas

para crear el amor más vivo,

más real,

y más sincero.

No sé si me quieres, un día estás tan pegado a mi acariciando cada parte de mi ser y después solo te alejas como si ya nada importara.

No sé si me quieres solo a medias, como para sentirte bien un rato y luego guardarme como un harapo.

No sé si me quieres de verdad, no sé si lo que buscas de mi compañía es suficiente para tí, porque me siento inservible, cómo si no me quisieras, cómo si solo fuera del momento… Del montón.

No sé si me busques cuando me vaya, y si ese día también me vas a querer a medias cuando despierte de este sueño en el que me tenías atada siendo nada en tu mundo.

No sé… No sé mañana.

No sé cuándo sea mi adiós.

-Shaddy.

Me cuesta pensar que me quieres, cargo muchas inseguridades, solo pido que no te metas con ellas, por ahí tenían razón y tu no eres más que un patán

¿Que somos? Me invade esta pregunta en mi mente, que somos si decimos que no hay nada pero en el fondo nos queremos, si sabemos que sentimos amor, si nos buscamos todos los días ¿qué somos? Dime por favor porque no me dejas dormir por las noches, dime que somos todo y mucho más de lo que la gente se imagina, somos tanto que no se puede expresar no existe palabra que diga lo describa, aunque si nos miraran sabrían exactamente lo que hay
Muchas de las veces que no te dije algo, evité un tema o bien, te oculté algo, no era porque fuesen cosas terribles o no quisiera algo contigo. Era porque temía, porque siempre tuve miedo de perderte.
A veces no dormía pensando en ti, en lo que sentía por ti. Pasaba horas y horas buscando las palabras o las acciones adecuadas para alcanzar tu corazón. Nunca obtuve respuestas.
No me gustaba nada la manera en que me me mirabas, me hablabas o bueno, en general, como me tratabas. Pero al final, siempre me quedé porque te quería.
Una de esas noches en que no pude dormir pensando en ti, escapó de mí una lágrima y me embargó un dolor espantoso… Pero no era por ti, era por mí; me dolía tanto el hecho de haber sido tan patética por tanto tiempo, pretendiendo un amor, que obvio, no era para mí.
Esa no fue mi primera vez, pero esa de verdad me marcó. Tu sonrisa, tu actitud y todo lo que me atormentaba, lastimosamente, también era aquello que me enamoraba.
Lo peor de todo es que al final, terminé rogando por ti, porque te perdí. Hoy ruego porque vuelvas… ¡Y ya no me importa como lo hagas! Al final me enteré que no me importaba lo que fuéramos, sino simplemente, que estuvieras en mi vida.
Ahora voy por ahí, fingiendo que todo anda bien, pretendiendo taparlo todo con mentiras porque mi piel te extraña. No te olvido… Y tampoco sé si quiero hacerlo, fuiste luz y, para matarme un poco más, te amo.