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@fernweh-in-the-world

Sujeto de prueba.

Ahora sé que solo fui tu conejillo de indias.

Necesitabas testear si aún cabía la posibilidad de volver a sentir algo que se le pareciera al amor, o algo no tan cercano al odio y asco que normalmente sientes por todas las personas, si aún podías volver a vivir algo bonito.

¿Querías testear tu capacidad para intentar querer o dañar?

Espero haberte sido de utilidad, porque cada vez que depositaste un poquito de tu indiferencia en mí, la reacción fue desastrosa. Cada vez que suministraste mg de ilusión, mi mente se convirtió en un tropel de pensamientos, de voces que en susurros me convencían de que realmente me querías. Cada vez que en mí inyectaste sosiego, mi torrente sanguíneo sufría un colapso, se contaminaba de paz, la cual, no sabía se volvería un sentimiento insano en cuestión de tiempo.

Me sometiste a un sinfín de pruebas, que iban desde hacerme creer que me tenías sostenida fuertemente y después soltarme, solo para observarme fijamente al caer, quizá para recabar información de qué tanto podía lastimarme. O aquella en la que tanteaste el terreno en mi psique para así dejar ahí la creencia de que solo era yo.

Examinaste mis carencias y fingiste llenarlas. De tu boca y manos me hiciste probar la felicidad, siempre atento a cómo me adaptaba a ella.

De lo qué no estaba enterada, es que solo eran placebos.

Pero aun con placebos acabé padeciendo una enorme dependencia y adicción a ti, y ese fue el momento indicado para terminar el experimento y así marcharte, sin intenciones de tomar nota de la evolución de mi síndrome de abstinencia.

Solo un cuerpo retorciéndose bajo espamos incontrolables, sollozos y súplicas, mirando tú dócil manera de irte sin mirar atrás.

Fui solo una rata de laboratorio.

¿Cuál era el motivo de que yo fuera el espécimen? No lo sé, yo realmente no lo sé, pero estoy segura de que tú sí.

¿El origen de tal ensayo?... Estar 100% seguro de que sino era ella, no era nadie más.

Querías estar seguro de que no podías y no ibas, porque no querías amar a nadie más que no fuera ella y necesitabas testearlo en alguien, aparecí yo y solo así me hiciste tu sujeto de prueba.

¿Los resultados eran los qué esperabas?

Es bien conocido que el amor añejo es el que prueba de todas esas capas que a lo largo de la vida ocultamos por protección. Aquel amor que no conoció del miedo y de todas aquellas emociones que le acompañan; por el contrario, la dulzura de la inocencia e ignorancia de aquel dolor, eran el néctar que alimentaba su entrega y pasión.