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Devora Letras

@esmeraldapalacios

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Hoy no seré la niña con la sonrisa bonita, hoy mostraré la meliflua tristeza que habita en mis ojitos decaídos.

Hoy no quiero ganar la batalla, no quiero tener motivos para sonreír.

Hoy quiero estar en mi camita, cuidándome poco a poquito, y tratar de calmar con mimos los temblores que me contagia insensiblemente la ansiedad. 

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Hoy no seré la niña con la sonrisa bonita, hoy mostraré la meliflua tristeza que habita en mis ojitos decaídos.

Hoy no quiero ganar la batalla, no quiero tener motivos para sonreír.

Hoy quiero estar en mi camita, cuidándome poco a poquito, y tratar de calmar con mimos los temblores que me contagia insensiblemente la ansiedad. 

“#109. La verdad es que el experimento me está saliendo de cojones. No sabía que escribir sobre el concepto de amor fuera algo tan aleatorio y complicado. Nunca escribo sobre amor, porque no me sale escribir sobre cosas que no me pasan. Mariconadas puedo escribir las que quieras, eso lo hace cualquiera. Por eso me niego a hacerlo, no soy tu puto paño de lágrimas, si has pagado por este libro atente a las putas consecuencias de que todo se vaya de madre. El que escribe no está para tonterías y al fin y al cabo soy yo el que se juega la reputación. O me amas o me odias, pero la barba no se toca, pagas por los dos.”

Anorexia y Bulimia

Nuestra sociedad enfatiza la delgadez como primer criterio de belleza y la preocupación por la figura y el peso es muy frecuente en nuestros días. No es nada raro ver cómo personas con un peso normal hacen dieta para adelgazar. Este fenómeno es de extraordinaria importancia para la aparición y mantenimiento de la anorexia y la bulimia nerviosas, unos trastornos psicológicos que conducen a graves desajustes en el comportamiento alimentario y que afectan a mujeres, preferentemente jóvenes, mucho más que a hombres. 

Los trastornos de la alimentación se caracterizan por intenso miedo al sobrepeso, preocupaciones relacionadas con el alimento y la comida, distorsiones cognitivas relacionadas con el peso y la imagen corporal, y uso excesivo de métodos de pérdida de peso (p.ej.: dieta restrictiva, vómito autoinducido) para prevenir la ganancia de peso. También hay que tener en cuenta la psicopatología asociada comúmente a estos trastornos, tales como trastornos de ansiedad, depresión, abuso de sustancias y trastornos de la personalidad. 

La  anorexia se caracteriza por la presencia de restricción alimentaria intensa, motivada por la insatisfacción con el propio cuerpo y el miedo persistente a engordar. Conduce a una pronunciada pérdida de peso que desencadena un cuadro de desnutrición con todas sus consecuencias físicas, una de ellas es la falta de menstruación.

En la anorexia también pueden darse prácticas compensatorias como el ejercicio compulsivo o el abuso de laxantes, diuréticos y/o anfetaminas.

Principales características de la anorexia nerviosa

Insatisfacción con el propio cuerpo

Restricción alimentaria: dieta

Bajo peso

Distorsión de la imagen corporal

Pueden existir prácticas compensatorias o no

En las mujeres. alteraciones del ciclo menstrual, incluso su ausencia (amenorrea), salvo en niñas que no han tenido su menarca o primera menstruación.

La bulimia se caracteriza por la combinación de episodios de atracones y prácticas de control de peso. Generalmente, el peso está dentro de los parámetros de normalidad pero muestra muchas oscilaciones, especialmente cuando los atracones tienen una alta frecuencia.

Principales características de la bulimia nerviosa

Insatisfacción con el propio cuerpo

Distorsión de la imagen corporal

Restricción alimentaria cíclica, ya sea en forma de ayuno o descartando los alimentos que se consideran como “engordantes” o “prohibidos”

Atracones recurrentes

Prácticas compensatorias: vomitar, tomar laxantes, diuréticos, anfetaminas, entre otras, utilizados bajo la creencia de que son eficaces para disminuir de peso.

Factores interpersonales y ambientales que contribuyen al desarrollo de los trastornos alimentarios

Dificultad para expresar las emociones y los sentimientos.

Problemas vinculares: en la relación con los padres, pareja, compañeros de estudio o trabajo, entre otros.

Historia de haber sido ridiculizado por la apariencia, el tamaño o el peso.

Historia de abuso físico y/o emocional.

Historia de abuso sexual.

La dieta de los quince: la historia de Sofía
A los catorce años empecé a hacer una dieta para bajar unos kilos ya que quería estar divina para mi fiesta de quince. Según mi pediatra, estaba en un peso saludable, pero si lo deseaba, podía bajar dos kilos solo por una cuestión estética. Mi mamá también quería entrar en su vestido así que me acompañó en la dieta, cocinando light y comprando productos descremados.
Así comencé, saqué el pan, saqué los dulces y a la fiesta llegué con cinco kilos menos y con mi primera falta de menstruación. Mi madre y yo atribuimos la desregulación de mi ciclo menstrual a mis nervios.
A pesar de la pérdida de los cinco kilos, no estaba satisfecha, me seguía viendo panzona y con piernas gigantes. La fiesta transcurrió y no puede disfrutarla. Todo el tiempo mi cabeza hacía alusión a mis rollos y a que el resto de las chicas estaban más lindas y más flacas que yo. Todos pensaron, terminada la fiesta, terminada la dieta.
Pero no fue así. Ya no podía sostener la restricción de los dulces, así que comencé con panzadas de alfajores, chocolates; la culpa me invadía, no sabía qué hacer. Mi ánimo cada vez era más negativo e irritable.
En el colegio me habían dado unas charlas sobre prevención de trastornos alimenticios y comentaron que muchas chicas vomitaban para desembarazarse de la comida ingerida. De este modo me inicié en las prácticas de los vómitos. Me restringía, y si me descontrolaba con la comida, ni lo dudaba, me metía los dedos o simplemente me apretaba la panza. Nadie sabía de esto, era mi mayor secreto. Cada vez me notaban más demacrada e irritable. Un día mi hermana me encontró vomitando. Cuando mis padre se enteraron me rogaron que realizara un tratamiento. No quería hacerlo, ya que temía aumentar de peso. Mis gritos y mis berrinches hacían que mis padres no lograran convencerme de ir al médico. Vomitaba todos los días a la noche; me levantaba de la mesa, iba a mi cuarto y vomitaba en una bolsa para que no se diesen cuenta. Un día vomité sangre y no me quedó otra que pedirles ayuda a mis padres. Realmente me asusté. Hicimos una consulta con una terapeuta que indicó un tratamiento en hospital de día. Para entonces, yo estaba en primer año de mi carrera de gastronomía, eso significaba que debía dejar durante ese año. Me negué rotundamente y prometí dejar de vomitar. Intenté comer mejor frente a ellos pero no pude controlar los vómitos. Con mis amigos de la facultad solíamos salir y beber mucho, algunos fumaban también marihuana. Siempre fui de copiarme de los otros, creo que por sentir que si no lo hacía me quedaba afuera. Como me aterraba aumentar de peso, ese día no comía ni bocado, salía, tomaba como mínimo tres tragos, y bastante rápido, cosa de sentir el efecto, me sentía dada vuelta. Al regresar no sentía necesidad de comer, ya que estaba asqueada del alcohol. Un día, al cuarto trago, me caí redonda, solo recuerdo abrir los ojos en un hospital, con un suero en el brazo y mi madre a mis pies, llorando. Por lo que los médicos dijeron había sufrido un coma alcohólico, mis niveles de alcohol eran muy elevados y eso generó la pérdida de conocimiento y casi me muero.
Hoy estoy realizando un tratamiento especializado para mi problema con la comida y el alcohol. Me llevó cuatro años tomar conciencia.

Ana y Mía  ¿dos grandes amigas?

¿Qué son páginas Ana y Mía?

Las páginas pro Ana y Mía son páginas a favor de la Anorexia (ANA) y de la bulimia (MÍA) ambos, trastornos de la alimentación.

Estas páginas pro Ana y Mía, comenzaron a proliferar en Internet hace ya varios años. Al principio eran poco conocidas pero poco a poco las visitas se han disparado. Y subiendo.

Son blogs o páginas web escritas por personas que tienen anorexia y bulimia y que defienden tener trastornos alimentarios, para ello ofrecen diversos “recursos” o trucos, e invitan a llevarlos a cabo. Son páginas perseguidas, denunciadas, flotan en un vacío legal, las cierran y se vuelven a abrir.

Por ejemplo podemos encontrar:

  • Diferentes dietas milagro, peligrosas y sin ninguna base científica.
  • “Tips”, que son trucos y consejos para adelgazar. Instrucciones de cómo vomitar y cómo disimular que han vomitado. También infinidad de nombres de pastillas que supuestamente ayudan a adelgazar.
  • Enseñan cómo castigarte si no cumples tus obligaciones de anoréxica, es decir, si comes.Dan pautas para cortarse, hacerse heridas, y demás salvajadas. Para las chicas que administran y diseñan estas páginas web, el castigo y el dolor forman parte ser Ana o Mía (anorexia o bulimia).
  • Muestran formas de engañar a los padres y a las personas que están a su alrededor para poder adentrarse cada vez más en la anorexia.
  • Exponen fotos de modelos, actrices y personajes famosos retocadas con programas informáticos, para generar comparaciones, complejos, e incentivar el adelgazamiento extremo.
  • En todas estas páginas existen foros para que cada participante cuente su historia. En ellos se organizan “Carreras de kilos” en las que las chicas se apuntan, marcan el tiempo que durará dicha carrera y “juegan” a ver quién adelgaza más. El premio es ese… Adelgazar el mayor número de kilos en el menor tiempo, aunque ello te lleve a la muerte o a un ingreso.

En estas páginas se pueden encontrar una lista de 10 mandamientos:

  1. Si no estás delgada no eres atractiva.
  2. Estar delgada es lo más importante.
  3. Compra la ropa adecuada, córtate el pelo, toma laxantes, muérete de hambre, lo que sea para parecer más delgada.
  4. No comerás sin sentirte culpable.
  5. No comerás comida que engorde sin castigarte después.
  6. Contarás calorías y limitarás tus comidas de acuerdo con ellas.
  7. Los designios de la báscula son los únicos y los más importantes.
  8. Perder peso es bueno. Engordar es malo.
  9. Nunca se está lo suficientemente delgada.
  10. Estar delgada y no comer demuestran la auténtica fuerza de voluntad y el nivel de éxito.

Estos son cumplidos como si fuese su Biblia, fundamentos de su religión.

¿Pero, por qué tienen tanto éxito estas páginas?

Las pautas culturales globalizadas han determinado que ser delgada y joven es sinónimo de éxito social. Adolescentes y mujeres adultas están sometidas a intensas y profundas presiones para cambiar su figura corporal de acuerdo a la moda. Impulsadas por el deseo de ser reconocidas y revalorizadas como mujeres, terminan por imitar modelos comerciales impuestos.

Estas páginas aparecen porque muchas jóvenes sufren angustias, miedos relacionados con la  BÚSQUEDA DE  IDENTIDAD, DE LA FEMINIDAD.

El inicio de la adolescencia es uno de los factores clave comunes en muchos casos de anorexia y bulimia. La búsqueda de la propia identidad, los cambios corporales, un nuevo instituto con nuevas amistades, la preocupación por la estética en la sociedad o el aprendizaje e imitación de modelos televisivos son motivo suficiente para empezar una dieta que, si no prevenimos a tiempo, acabará manteniéndose hasta desarrollar el trastorno. 

Esto significa que ante la pregunta de quiénes son, quiénes tienen que ser, qué esperan los demás que sean, comienzan a sentirse perdidas, solas, sin saber a quién acudir para que les comprenda.

Parte de su angustia tiene que ver con preguntas ¿quién soy? ¿quién tengo que ser? ¿como tengo que ser?

Su crecimiento emocional se atasca en estos dilemas, y la obsesión por la identidad física, el cuerpo, la imagen pasa a ser su foco de obsesión desplazando las preguntas originales que tanto les angustian.

“¿Dónde puedes esconderte cuando estás perdida? Te sientes sola y no sabes con quién hablar… ¿A quién acudir si sientes que nadie te entiende?” dice una de las páginas.
Prometen PERTENECER A UN GRUPO, HACERTE SENTIR PARTE DE ALGO.

Estas páginas defienden que la anorexia y la bulimia no son enfermedades, sino estilos de vida, por eso tienen un poder de atracción enorme en chicas que se sienten perdidas y muertas de miedo ante el futuro.

Anorexia y Bulimia

Nuestra sociedad enfatiza la delgadez como primer criterio de belleza y la preocupación por la figura y el peso es muy frecuente en nuestros días. No es nada raro ver cómo personas con un peso normal hacen dieta para adelgazar. Este fenómeno es de extraordinaria importancia para la aparición y mantenimiento de la anorexia y la bulimia nerviosas, unos trastornos psicológicos que conducen a graves desajustes en el comportamiento alimentario y que afectan a mujeres, preferentemente jóvenes, mucho más que a hombres. 

Los trastornos de la alimentación se caracterizan por intenso miedo al sobrepeso, preocupaciones relacionadas con el alimento y la comida, distorsiones cognitivas relacionadas con el peso y la imagen corporal, y uso excesivo de métodos de pérdida de peso (p.ej.: dieta restrictiva, vómito autoinducido) para prevenir la ganancia de peso. También hay que tener en cuenta la psicopatología asociada comúmente a estos trastornos, tales como trastornos de ansiedad, depresión, abuso de sustancias y trastornos de la personalidad. 

La  anorexia se caracteriza por la presencia de restricción alimentaria intensa, motivada por la insatisfacción con el propio cuerpo y el miedo persistente a engordar. Conduce a una pronunciada pérdida de peso que desencadena un cuadro de desnutrición con todas sus consecuencias físicas, una de ellas es la falta de menstruación.

En la anorexia también pueden darse prácticas compensatorias como el ejercicio compulsivo o el abuso de laxantes, diuréticos y/o anfetaminas.

Principales características de la anorexia nerviosa

Insatisfacción con el propio cuerpo

Restricción alimentaria: dieta

Bajo peso

Distorsión de la imagen corporal

Pueden existir prácticas compensatorias o no

En las mujeres. alteraciones del ciclo menstrual, incluso su ausencia (amenorrea), salvo en niñas que no han tenido su menarca o primera menstruación.

La bulimia se caracteriza por la combinación de episodios de atracones y prácticas de control de peso. Generalmente, el peso está dentro de los parámetros de normalidad pero muestra muchas oscilaciones, especialmente cuando los atracones tienen una alta frecuencia.

Principales características de la bulimia nerviosa

Insatisfacción con el propio cuerpo

Distorsión de la imagen corporal

Restricción alimentaria cíclica, ya sea en forma de ayuno o descartando los alimentos que se consideran como “engordantes” o “prohibidos”

Atracones recurrentes

Prácticas compensatorias: vomitar, tomar laxantes, diuréticos, anfetaminas, entre otras, utilizados bajo la creencia de que son eficaces para disminuir de peso.

Factores interpersonales y ambientales que contribuyen al desarrollo de los trastornos alimentarios

Dificultad para expresar las emociones y los sentimientos.

Problemas vinculares: en la relación con los padres, pareja, compañeros de estudio o trabajo, entre otros.

Historia de haber sido ridiculizado por la apariencia, el tamaño o el peso.

Historia de abuso físico y/o emocional.

Historia de abuso sexual.

La dieta de los quince: la historia de Sofía
A los catorce años empecé a hacer una dieta para bajar unos kilos ya que quería estar divina para mi fiesta de quince. Según mi pediatra, estaba en un peso saludable, pero si lo deseaba, podía bajar dos kilos solo por una cuestión estética. Mi mamá también quería entrar en su vestido así que me acompañó en la dieta, cocinando light y comprando productos descremados.
Así comencé, saqué el pan, saqué los dulces y a la fiesta llegué con cinco kilos menos y con mi primera falta de menstruación. Mi madre y yo atribuimos la desregulación de mi ciclo menstrual a mis nervios.
A pesar de la pérdida de los cinco kilos, no estaba satisfecha, me seguía viendo panzona y con piernas gigantes. La fiesta transcurrió y no puede disfrutarla. Todo el tiempo mi cabeza hacía alusión a mis rollos y a que el resto de las chicas estaban más lindas y más flacas que yo. Todos pensaron, terminada la fiesta, terminada la dieta.
Pero no fue así. Ya no podía sostener la restricción de los dulces, así que comencé con panzadas de alfajores, chocolates; la culpa me invadía, no sabía qué hacer. Mi ánimo cada vez era más negativo e irritable.
En el colegio me habían dado unas charlas sobre prevención de trastornos alimenticios y comentaron que muchas chicas vomitaban para desembarazarse de la comida ingerida. De este modo me inicié en las prácticas de los vómitos. Me restringía, y si me descontrolaba con la comida, ni lo dudaba, me metía los dedos o simplemente me apretaba la panza. Nadie sabía de esto, era mi mayor secreto. Cada vez me notaban más demacrada e irritable. Un día mi hermana me encontró vomitando. Cuando mis padre se enteraron me rogaron que realizara un tratamiento. No quería hacerlo, ya que temía aumentar de peso. Mis gritos y mis berrinches hacían que mis padres no lograran convencerme de ir al médico. Vomitaba todos los días a la noche; me levantaba de la mesa, iba a mi cuarto y vomitaba en una bolsa para que no se diesen cuenta. Un día vomité sangre y no me quedó otra que pedirles ayuda a mis padres. Realmente me asusté. Hicimos una consulta con una terapeuta que indicó un tratamiento en hospital de día. Para entonces, yo estaba en primer año de mi carrera de gastronomía, eso significaba que debía dejar durante ese año. Me negué rotundamente y prometí dejar de vomitar. Intenté comer mejor frente a ellos pero no pude controlar los vómitos. Con mis amigos de la facultad solíamos salir y beber mucho, algunos fumaban también marihuana. Siempre fui de copiarme de los otros, creo que por sentir que si no lo hacía me quedaba afuera. Como me aterraba aumentar de peso, ese día no comía ni bocado, salía, tomaba como mínimo tres tragos, y bastante rápido, cosa de sentir el efecto, me sentía dada vuelta. Al regresar no sentía necesidad de comer, ya que estaba asqueada del alcohol. Un día, al cuarto trago, me caí redonda, solo recuerdo abrir los ojos en un hospital, con un suero en el brazo y mi madre a mis pies, llorando. Por lo que los médicos dijeron había sufrido un coma alcohólico, mis niveles de alcohol eran muy elevados y eso generó la pérdida de conocimiento y casi me muero.
Hoy estoy realizando un tratamiento especializado para mi problema con la comida y el alcohol. Me llevó cuatro años tomar conciencia.

Ana y Mía  ¿dos grandes amigas?

¿Qué son páginas Ana y Mía?

Las páginas pro Ana y Mía son páginas a favor de la Anorexia (ANA) y de la bulimia (MÍA) ambos, trastornos de la alimentación.

Estas páginas pro Ana y Mía, comenzaron a proliferar en Internet hace ya varios años. Al principio eran poco conocidas pero poco a poco las visitas se han disparado. Y subiendo.

Son blogs o páginas web escritas por personas que tienen anorexia y bulimia y que defienden tener trastornos alimentarios, para ello ofrecen diversos “recursos” o trucos, e invitan a llevarlos a cabo. Son páginas perseguidas, denunciadas, flotan en un vacío legal, las cierran y se vuelven a abrir.

Por ejemplo podemos encontrar:

  • Diferentes dietas milagro, peligrosas y sin ninguna base científica.
  • “Tips”, que son trucos y consejos para adelgazar. Instrucciones de cómo vomitar y cómo disimular que han vomitado. También infinidad de nombres de pastillas que supuestamente ayudan a adelgazar.
  • Enseñan cómo castigarte si no cumples tus obligaciones de anoréxica, es decir, si comes.Dan pautas para cortarse, hacerse heridas, y demás salvajadas. Para las chicas que administran y diseñan estas páginas web, el castigo y el dolor forman parte ser Ana o Mía (anorexia o bulimia).
  • Muestran formas de engañar a los padres y a las personas que están a su alrededor para poder adentrarse cada vez más en la anorexia.
  • Exponen fotos de modelos, actrices y personajes famosos retocadas con programas informáticos, para generar comparaciones, complejos, e incentivar el adelgazamiento extremo.
  • En todas estas páginas existen foros para que cada participante cuente su historia. En ellos se organizan “Carreras de kilos” en las que las chicas se apuntan, marcan el tiempo que durará dicha carrera y “juegan” a ver quién adelgaza más. El premio es ese… Adelgazar el mayor número de kilos en el menor tiempo, aunque ello te lleve a la muerte o a un ingreso.

En estas páginas se pueden encontrar una lista de 10 mandamientos:

  1. Si no estás delgada no eres atractiva.
  2. Estar delgada es lo más importante.
  3. Compra la ropa adecuada, córtate el pelo, toma laxantes, muérete de hambre, lo que sea para parecer más delgada.
  4. No comerás sin sentirte culpable.
  5. No comerás comida que engorde sin castigarte después.
  6. Contarás calorías y limitarás tus comidas de acuerdo con ellas.
  7. Los designios de la báscula son los únicos y los más importantes.
  8. Perder peso es bueno. Engordar es malo.
  9. Nunca se está lo suficientemente delgada.
  10. Estar delgada y no comer demuestran la auténtica fuerza de voluntad y el nivel de éxito.

Estos son cumplidos como si fuese su Biblia, fundamentos de su religión.

¿Pero, por qué tienen tanto éxito estas páginas?

Las pautas culturales globalizadas han determinado que ser delgada y joven es sinónimo de éxito social. Adolescentes y mujeres adultas están sometidas a intensas y profundas presiones para cambiar su figura corporal de acuerdo a la moda. Impulsadas por el deseo de ser reconocidas y revalorizadas como mujeres, terminan por imitar modelos comerciales impuestos.

Estas páginas aparecen porque muchas jóvenes sufren angustias, miedos relacionados con la  BÚSQUEDA DE  IDENTIDAD, DE LA FEMINIDAD.

El inicio de la adolescencia es uno de los factores clave comunes en muchos casos de anorexia y bulimia. La búsqueda de la propia identidad, los cambios corporales, un nuevo instituto con nuevas amistades, la preocupación por la estética en la sociedad o el aprendizaje e imitación de modelos televisivos son motivo suficiente para empezar una dieta que, si no prevenimos a tiempo, acabará manteniéndose hasta desarrollar el trastorno. 

Esto significa que ante la pregunta de quiénes son, quiénes tienen que ser, qué esperan los demás que sean, comienzan a sentirse perdidas, solas, sin saber a quién acudir para que les comprenda.

Parte de su angustia tiene que ver con preguntas ¿quién soy? ¿quién tengo que ser? ¿como tengo que ser?

Su crecimiento emocional se atasca en estos dilemas, y la obsesión por la identidad física, el cuerpo, la imagen pasa a ser su foco de obsesión desplazando las preguntas originales que tanto les angustian.

“¿Dónde puedes esconderte cuando estás perdida? Te sientes sola y no sabes con quién hablar… ¿A quién acudir si sientes que nadie te entiende?” dice una de las páginas.
Prometen PERTENECER A UN GRUPO, HACERTE SENTIR PARTE DE ALGO.

Estas páginas defienden que la anorexia y la bulimia no son enfermedades, sino estilos de vida, por eso tienen un poder de atracción enorme en chicas que se sienten perdidas y muertas de miedo ante el futuro.

“Y antes de irnos, vamos a darnos la oportunidad de decirnos te quiero, de rompernos sutilmente, de tocarnos por última vez. Antes de irnos, vamos a estar en paz, en el abrazo que calma, a recordar por qué una vez decidimos quedarnos. Y antes de irnos, vamos a gastar el amor y olvidar por qué nos queremos ir.”

M. Sierra Villanueva  

“El plan trazado es la absoluta libertad. Conocernos y ver qué pasa, dejar que corra el tiempo y revisar. No hay trabas. No hay compromisos. Ella es espléndida.”

— Mario Benedetti. La tregua.

"Una vez me dijiste; que serías tan solo mía por siempre, y que serías mía hasta el fin de la eternidad. Pero eso ya es historia, amor, y no podremos nunca, ser los mismos salvo en nuestros recuerdos".

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Remember me (fragmento)

Bob Dylan.

Estados Unidos, 1941

Premio Nobel de Literatura 2016

Tú eres mi hogar, mi santuario, mi mundo. Eres más de lo que puedo describir con palabras. Eres más que un sentir. Eres la luz de mi vida. Mi guía, mi amor eterno, eres lo mejor que la vida me ha permitido sentir. Eres un universo, y soy tan afortunada de compartirme contigo y de que tu te compartas conmigo.