Me siento como una moneda, tengo valor, pero el menor de todos. Un bien que sacrificas para obtener algo que sientes que te conviene más, y que no piensas dos veces en darlo aún si no te beneficia. El que es abandonado en la mesa y que solo lo buscan cuando hace falta algo. Me siento como una moneda, aquella que expenden, porque nadie la quiere.
Pero talvez mañana alguien me guarde en su vida





