Era una noche triste, lo recuerdo bien, olía a despedida. Pero reímos como si no lo fuera y nos quedamos tanto como pudimos.
Emm.
¿En algún momento podré cerrar los ojos y dejar de sentir que se me acaba el tiempo?
Roma, cura mis heridas. Una a una límpialas, cóselas, ciérralas. Mi alma está llena de cicatrices; pero, esta bien, no todos salimos completos de esta vida.
Aún sigo queriendo que seas la última página de mi libro.
Aunque el tiempo deslice sus dedos por las páginas, el recuerdo es un susurro eterno que se impregna en nuestra vida.


