Por qué no dejo de pensarte????
estoy empezando aceptar que quizás jamás pueda tener una relación sana y para evitar dañar y que me dañen mejor me quedaré solita.
“I take much pleasure in being alone but there is also a strange warm grace in not being alone.”
— Charles Bukowski
“Knowledge is no guarantee of good behavior, but ignorance is a virtual guarantee of bad behavior.”
— Martha Nussbaum, Not for Profit
Organizaba mi escritorio cuando vi tu libro, el que había comprado para enviártelo como regalo de cumpleaños, tuve la intención de ignorarlo y dejar que siguiera escondido entre Rayuela y Mujeres de ojos grandes pero me armé de valentía, lo tomé entre mis manos y mientras lo veía dos goterones resbalaron por mis mejillas y cayeron sobre la portada que aún estaba cubierta por el empaque transparente, comencé a romper la película protectora de forma casi violenta, pero no, no era ira, era miedo, miedo de acobardarme y volver a dejarlo donde estaba, abrirlo era sin duda la aceptación de que tus manos jamás llegarían a tocarlo, si supieras la ilusión que me hacía saber que tendrías algo mío contigo, de alguna forma era hacerme real en tu vida, no te mentiré, aún no comprendo qué pasó entre nosotros, he leído infinidad de veces nuestras conversaciones y no encuentro una explicación, mi problema con tu ausencia es que no estás pero te encuentro en todo, alguna vez te lo dije, todas las personas importantes en mi vida siempre son ligadas a algo, un objeto, un aroma, algún sabor, algo que me hace recordarlos, pero tú no eres algo, tú eres un sentimiento, ese que me inunda cuando el sol me quema la piel, cuando riego mis plantas, cuando el viento sopla fuerte o cuando veo flores, estás presente en todo lo que me gusta y disfruto hacer, por que tú y yo compartíamos eso, el amor por los pequeños detalles que nadie ve, incluso cuando el silencio de mi habitación llena todo te encuentro ahí, las estrellas me susurran tu nombre y las olas del mar tararean tus melodías, los días pasan y tú sigues jugando cruelmente a ignorarme, estás ahí pero no estás, a veces me permito pensar en ti y me gusta entrar a tu blog, sí sonrío inevitablemente al ver todo, pero duele, he pensado en terminar con todo esto pero temo no tenerte, sí, para mí el solo hecho de saber de ti aunque sea de esta manera es bueno, no es suficiente pero es algo, tengo tantas ganas de hablarte y preguntar cómo estás, quisiera saber qué pasó con el proyecto que tenias, aquel al que bautizaste con mi nombre, que me cuentes que ha pasado con tu sobrina y si ya encontraste el lugar idóneo para tus girasoles negros, saber si aún horneas pan o si ya preparaste la pasta con flores de la que hablamos el otro día, pedirte que me expliques la teoría de la que ya no hablamos sobre por qué siempre mencionó el nombre de las personas, saber si aún me recuerdas cuando ves mariposas o al regar tus suculentas, si sonríes al pensarme mientras comes ositos goma quisiera saber tantas cosas pero ya no quiero escribirte por que se que tu silencio sería lo único que recibiría a cambio, no sé qué pasó, que nos pasó pero es curioso que el libro que sostengo en mis manos hable justo de eso, de una mujer que envía cartas a un hombre que jamás las responde... me despido por que siento que ya he escrito demasiado, te abrazo fuertemente, desesperadamente por encima de la tierra que nos separa.
Con amor, Quiela.
PD. Te dejo un fragmento de la última carta que Quiela le envío a Diego, ojalá este sea el último texto que tú recibas de mi parte, no puedo prometer nada, soy un ancla ¿Recuerdas?
Ayer soñé contigo y hace dos días también. Llevabas ese perfume sutil y las botas cafés. Yo sonreía. No éramos nada aún pero éramos algo. Íbamos por pizza y me acompañabas a la llegada del bus. La señora de junto volvía a preguntarnos si éramos novios y te daba risa, y me ponía roja. Cierto, no éramos nada aún pero éramos nosotros. Siempre que pasábamos por ese restaurante te decía que algún día quería tener mi cita ideal ahí con el amor de mi vida y te atacabas de risa. No tenía amor de mi vida aún, pero estabas tú, siendo conmigo. El bus llegaba y al subir ya tenía un mensaje tuyo pidiendo que te avisara al llegar a casa. Y yo que iba sonriendo todo el trayecto pensando en lo bonito que era tenerte y que no me faltaras, y que fueras mi faro en la tormenta y yo fuera tu vaso de agua en la cálida jornada. No éramos nada pero estábamos para el otro. Muchas veces me despierta a mitad de un sueño raro una sacudida de realidad que me hace dudar si existimos o fue sólo un recuerdo cruzado. Yo qué sé. No éramos nada, o quizá éramos tanto que nunca supe en qué momento dejamos la nada para ser más que todo lo posible...
Clara Ajc
— Philip Pullman, The Golden Compass (His Dark Materials)
— Albert Camus
— Virginia Woolf, Selected Diaries
— Haruki Murakami, Norwegian Wood
Libro: Te odio como nunca quise a nadie
Fernando Valverde
— Stephen Chbosky
— Friedrich Nietzsche
— Henry Cloud
— Jonathan Carroll
¿Y a quién le reclamo todo lo que nos estamos perdiendo por estar vos tan allá y yo tan acá?
¿Qué hago con los amaneceres que nos había planeado?
El invierno viene frío, falta tu calor y casi no recuerdo qué tanto más alto vos eras que yo.
Te extraño a montones, pero debo hacerme la fuerte.
Te extraño tanto que no lo digo para no compartir esta desesperación, que deseo sea sólo propia.
Te extraño tanto que ya no me levanto con la primera alarma, la que me indicaba que el sol estaba por salir.
Para qué mentir.
Ya no le encuentro sentido desde que vos estás tan allá y yo tan acá.
Juego de palabras






