Tal vez mi único placer en la vida sea el coquetear con mi extinción.
El mar que todo lo conecta, al sentir el roce de sus olas, pude sentirme un poco más cerca de ti.
-layra
Quisiera tanto, que todavía no me quiero ni a mi, no sé cuánto durará esta pena, no sé cuándo podré llorarte sin miedo, sin la esperanza de que vuelvas, sin la ilusión de que aún esté soñando, sin la absurda idea de que tú aún me estás esperando... Y seguiré aquí, quizá todas las noches, cada madrugada, recordando tus ojos y tus labios, recordando aquel día, ese maldito día en el que te conocí.


