"Normaliza no forzar las conexiones con nadie. Sí la gente no ve el valor de tenerte a su lado, no intentes convencerla"
La carta a mi poema
Hola. Quise escribir esta carta para entregarte mi amor, pero más importante, contarte y soltar mis miedos; que es un paso más grande, pienso yo. Seguramente habrás escuchado en más de una ocasión, que yo te diga que me da miedo encontrar el amor, sentirme una vez más, preso de una ilusión, que naturalmente viene acompañada de esas cosquillas, ese cariño que parece que llegó. Bueno, quiero contarte que es una batalla diaria, pero también es lindo porque es escogerte diariamente por encima de mis temores, que creo yo, hace más verdadero todo esto que te vengo a contar.
La cosa es que te he ido pensando día y noche, parece que eres tan puntual como el alba que me anuncia un nuevo día, eres en sustancia, un alimento diario que pareciera que necesito para sentir que vivo, pues como bien sabes, me he sentido muerto antes de ti. Pero hay veces que me pregunto muchas cosas y termino sin responderme nada, la cosa es que todo este camino intransigente, termina cuando te nombro con mi pecho; con eso que no digo a nadie, pero que mi corazón parece escuchar todos los días. Y mira si tengo miedo, que hay ocasiones también en las que le otorgo ciertas concesiónes a mi razón, esa otra parte que parece algunas veces periférica y ajena a mí. Pero termino siempre bajo el mismo pensamiento: ¿Estaré enamorado?.
Y se siente así cuando miro a las estrellas y contemplo en todas ellas, las promesas, la propuesta y en la que más brilla, tengo a bien, mirar tu rostro, pensando que tal vez me cuidas cuando tengo miedo.
Amada. Anoche estabas entera a mi encuentro, no importó la agonía que representa la distancia, estabas conmigo y estabas ahí, nomás hablándome. En ese momento de nostalgia de ti, sentía que me amabas de verás. Pensé en que tu cuerpo pendular, tus labios y tus manos, eran mi hogar y que no quería estar en otro sitio que no fuera tu cuerpo. Quizá ilusamente —porque no me gusta creerlo— imaginé por un brevísimo instante, que tu corazón era mi sitio, y que no había lugar al que no quisiera ir, que no fuera tu amor.
Sé que el amor mismo no es posesión, pero eludiendo un poco ese pensamiento, encontrarme con tu alma, era hablar de que todo yo te pertenezco, y toda tú me perteneces, y que somos, tal vez, afortunados por habernos elegido. Y no sé, solo creo que por encima de este infortunio que me tocó vivir, hubo en tu ser, el apacible otoño en un invierno interminable.
Me gusta la idea de saber que eres mi chica, la mía, que eres de nadie y que eres mía más que yo mismo. Me gusta cuando en solo dos palabras enderezas mi mundo de cabeza y recoges las cenizas para construir de nuevo mi corazón. Ahí, justo ahí, ahora, perteneces, y puedes encontrar un humilde hogar que jamás pretenderá hacerte daño. Piensa también que tengo miedo, es cierto, me aterra la idea de un adiós y de nuevo sentirme vacío. Pero aún así, aquí estoy, manteniendo el fuego para este amor que nos damos, que presumes que será para siempre. Me gusta cuando lo dices, pero me gusta más cuando con un solo "te amo" resumes todo aquello que de verdad importa.
Amor mío, me gusta la idea de que todo esté andamiaje, es el génesis de una nueva vida, pues me has extraído de la muerte, de la ostra de la muerte, me has hecho sonreír una vez más. ¿Cómo no amarte, si eres todo lo que un buen hombre sueña? Quizás yo no sea el mejor de todos los que existen, pero de algo estoy seguro, y es que algo bueno debí haber hecho en esta vida o en la otra, para que algún Dios me diera la inmensa gracia de encontrarte.
Porque pienso que eres un poema, y ninguna de mis letras podrá siquiera intentar emular todo lo que representas para mí corazón. Mis ojos que no te miran, mis manos que no te tocan, mis labios que no te besan, te anhelan y te necesitan cada que yo tengo frío.
Eres luz, estrella, poema, cáliz, gota de miel, hoja de plata, verso inacabable, fuego ardiendo en un mar de hielo seco. Eres mi refugio y eres todo. Eso es todo.
Poema, mi poema. Imagina que venía aquí a contarte mis miedos, mi fracaso, y terminé exponiendo mi amor por ti. Cuan indefenso me has hecho. Estoy expuesto, sin preguntas, soy un libro abierto contigo. Algo has hecho para que yo hoy esté mansamente derramado hacía ti. Creo que eso es bueno, y si no lo es, pues me convencería de que es bueno también.
Amor, quiero que sepas una sola cosa: Mi fracaso en el pasado hoy se ha convertido en mi mayor victoria, pues haber vivido lo que yo he vivido, aún con miedos, con lo que sea, me ha traído a tu dulce corazón; hoy lejos de hablar de mis defectos, hablo de ti, y eres mi mayor virtud.
Me despido amor mío en está carta llena de historias, de cosas que nunca podré decir, pero aún así lo intentó. Quizás no con las mejores letras ni con la poesía que mereces tú, pero quiero que sepas que en solo dos palabras se encuentra lo más importante, lo que ningún verso o canto podrían jamás representar. Es entonces en tan solo un par de palabras, que me atrevo a decirte todo lo que eres para mí vida y lo que eres en mi amor: "Te amo".
Muchas gracias por ser tú, por ser mi espada fresca en la batalla; por ser mi apoyo y más que eso, más que todo, serlo todo. Eres todo. Te amo Mi poema.
De: Vz Abraham
Para:@la-vie-de-jos
Querido(a) mío(a):
No tengas miedo al amor, no lo tengas. ¿Qué hay mejor que el amor? ¿y que hay peor que perder el amor sin haberlo intentado?.
Sé que dudas y tienes miedo, el amor no es fácil, pero yo te acompaño. Sé que temes al dolor del amor, pero el amor sólo duele si sale mal, y a nosotros nos saldrá bien.
Ten confianza, déjame ayudarte. Si te caes yo te sujeto, si tiemblas yo te abrazo, si temes yo te calmo. Estaré aquí... amándote.
No puedo decirte que serás feliz, pero si te digo que sin intentarlo no lo serás. Te digo que el amor es cielo para navegar y mar para soñar. Te digo que vengas conmigo, sólo para amar.
No estás seguro, piensas, das vueltas, reflexionas y no sabes que decidir. Yo esperaré tu respuesta, respetándote. Pero por favor, no temas, el amor sólo es amor... el vivir con maravilla y sueños.
Si me dejas te contaré razones para amar, te empujaré hasta el querer, te acompañaré en el sentir, en los sentimientos dulces de estar enamorado. Si me dejas te amaré... me amarás.
No temas... ámame como yo te amo.
Tuyo (a)
Sí me dan unos tips de como empezar a hablarle a mi Crush, se ganan una chelita
https://vm.tiktok.com/ZMdJCcNwP/
I'm on Instagram as @ale_hdez_19. Install the app to follow my photos and videos. https://www.instagram.com/invites/contact/?i=1r0sbmw6coxtu&utm_content=okshk9
Yo perdonó todo, literal todo, menos que no me feliciten el día de mi cumpleaños. Desde ese momento dejas de existir para mí. Se los aseguro.
Destellos de amor
Te escribo esto porque me nace; porque tienes una sonrisa preciosa, unos ojos que son arte pues llevan todo el universo consigo, porque tienes un alma enorme que, me atrevo a decir, es la que me tiene cautiva; y, una sonrisa que, aún en momentos de tristeza, logra cambiar mi mundo.
Te escribo porque le prometí a la luna hacerlo; porque eres bueno aunque digas que tu pasado es malo, y es admirable decirlo ya que todos tenemos un mal pasado, un error o muchos que nos han dado lecciones.
Te escribo y me escribo porque me place; porque puedo y quiero, sí, quiero expresarte con palabras y también con acciones, que me causas tanta ternura que mi sonrisa no deja de hacerla evidente y que pase lo que pase no dejo de encontrarte en todo lo que hago.
Te escribo para decirte… Te quiero, y que deseo que no solo formes parte de este nuevo año si no de muchos otros más.
Melady Guizado
Detrás de esa sonrisa de belleza e inocencia, puedo notar el pecado más tormentoso que hay en su alma.
App para generar dinero con recomendaciones. Sí estas apunto de crear tu perfil, cuando te pregunté "Quién te invito" favor de introducir mi usuario "ale_hdez_19". Es un ganar - ganar. Descarguen la app no se arrepentirán. ❤️✌🏼
¿Saben qué es terrible? Conocer alguien con quien tienes una conexión increíble y que te dé miedo porque al final todos se terminan aburriendo de ti y yéndose. Que te diga que nunca lo haría, creértelo, y que al final sí lo haga, sí se aleje porque sí lo aburriste. Y aunque lo esperabas, te duele, porque en el fondo soñabas con que esta vez fuera diferente.
¿Saben qué es terrible? Conocer alguien con quien tienes una conexión increíble y que te dé miedo porque al final todos se terminan aburriendo de ti y yéndose. Que te diga que nunca lo haría, creértelo, y que al final sí lo haga, sí se aleje porque sí lo aburriste. Y aunque lo esperabas, te duele, porque en el fondo soñabas con que esta vez fuera diferente.
Nadie conoce a mi verdadero yo. Nadie sabe cuántas veces me he encerrado en mi habitación a llorar, cuántas veces he perdido las esperanzas, cuantas veces me decepcioné y acabé roto.
Nadie sabe realmente cuantas veces he tenido que contener las lágrimas, cuantas veces tuve que sonreír mientras me desgarraban el alma, cuantas veces he estado a punto de tomar la peor decisión, pero que no lo llegué a hacer por pensar en cuanto sufrirían las pocas personas que me quieren y a las que yo también quiero un montón.
Nadie sabe los pensamientos que se me pasaron por mi mente, los terribles que eran. Nadie sabe las veces que hice silencio cuando quería gritar con todas mis venas. Es que realmente nadie, nadie conoce a mi verdadero yo.
Sanguine
“Me encanta verte sonreír, es como si ese momento lo supera todo, como si pudiera quedarme a vivir en tu sonrisa por siempre y, luego, me miras, sin entender porqué te contemplo con tanta fascinación, sospecho que no habrá una sola palabra a partir de éste instante que lo defina, no habrá un argumento realmente bueno para explicarte. Te miro y me deslumbras cuando el sol se encuentra con tus ojos color café, y entonces comprendo que no habrá nada mejor, nada más después de ti, porque eres todo, y me gustas tanto. Sé que el tiempo nos dejará a mitad de una frase, a la mitad de un ocaso, de un beso, y que miraré atrás anhelando volver a perderme otra vez contigo en un simple gesto, y sé que nada bastaría para devolvernos a ese minuto de paz, sé que nada sería bueno para enviarnos de regreso a la felicidad. Por eso cuando estamos juntos, yo te observo, te admiro con ésa devoción tan mía que, es tenerte ahora y querer inmortalizarte para el futuro, con ésas ganas de unir nuestras esencias y guardarlas como un tesoro maravilla, para ser encontrado cuando el mañana llegue y el tiempo haya hecho de las suyas. Y es que nunca sabes cuando será un día inolvidable hasta que vives un momento sin precedentes, como el día en que te vi, creyendo que era un día cualquiera, se convirtió en un recuerdo constante, imborrable, permanente, porque, sí, a pesar de cualquier cosa en el mundo, hay ciertas formas de conservar eternidades de a poquito, y así te fui viviendo, y eras mi manantial. Sé que tenías miedo cuando te miraba con los ojos llenos de lágrimas, más de una vez creíste que me iría, y no estabas muy lejos de la realidad, tarde o temprano, seríamos empujados tan lejos como fuera posible el uno del otro, aunque no fuera mi voluntad, pero, la verdad es que lloraba porque estaba agradecido de poder estar contigo, y enfurecido al entender que eras transitorio. Porque es así amor, en éste mundo es fácil perderlo todo, hasta las ilusiones, más yo no me canso de intentar preservar lo que pueda, preservarte a ti en mi memoria y más que nada en mi corazón. Y te recuerdo inquieta, como una niña pequeña, abrazándome con ternura mientras me decías que ése ahora era tuya; sé que lo hacías porque conocías de cerca mis temores, y yo te besaba con cariño intentando prolongar el siempre un poco más. Un día me miraste fija y seriamente por largo rato, con tus manos alrededor de mi rostro, asegurándote de que te viera también, no dijiste nada y no hacía falta, para mi fue suficiente ver cómo se formaba una sonrisa en tus labios, también sonreí, y es por eso que amo tú sonrisa, porque siento que es la conexión más fuerte, es como un lenguaje sin palabras, algo único, porque te veo sonreír, y se me ilumina todo, porque es ahí cuando entiendo la vida, cuando sé de amor, de intensidad, de magia, y de todas esas emociones que me fascinan porque las produces tú, es ahí cuando finalmente comprendo que todo, absolutamente todo, estará bien”
Esta no es una carta de amor cualquiera, porque va dirigida a la persona que no ha llegado. Tengo que hacerlo de esta manera para que por fin pueda escribir de amor y no de angustia, soledad y tristeza, lo hago para no creer que ser melancólico es mi vocación. Es muy difícil iniciar esto, porque no puedo comenzar como muchos otros, contando los meses, los días y segundos que he pasado junto a ella, y en realidad soy muy olvidadizo y no sé dar regalos, y a una pareja no se le puede dar dinero en un sobre, ¿o sí? Bueno, creo que empezamos mal, así que si me estás leyendo, futuro amor mío, ignora lo anterior. Voy a iniciar intentando algo poético, ahí te va: Te he buscado entre tantos cuerpos, y entre tantos ojos, de gente sin rostro, que al verte supe que eras la silueta sin forma que aparecía cada noche de insomnio para abrigarme el alma sabiendo que te iba a encontrar. ¿Te gustó? No soy muy bueno con lo poético, se me da mejor escribir con realismo, a sangre fría, pero así sabes que siempre haré el intento de sacarte una sonrisa, sin importar lo que sea. No sé como seguir, no puedo hablar de tu cuerpo, ni de tus ojos, ni de tus manos, pero puedo decirte que los amaré, porque si llegas, amarás a un hombre que puede ser un completo desastre, te lo confieso, no sé muy bien como ganarme la vida pero sé vivirla un poco. Creo que en este punto ya podré decirte que te quiero, no sé si ya hemos hecho algún viaje, si tal vez fumas, o si compartes alguno de mis gustos, no sabría si al igual que yo sueñas despierta, o te gusta conocer el mundo por la sencilla razón de no querer vivir y morir conociendo un mismo pedazo de tierra… No sé si crees en la magia, en la astrología, en la psicología, o quién sabe, hasta crees en la política, puedo decirte que no me meteré en eso, cada quien elige con qué engañarse, siempre y cuando todos los caminos te permitan seguirme queriendo. No quiero hacer esto muy largo, así que quiero darle fin, esto puedo hacerlo como lo hace el común, dándote las gracias por llegar, diciéndote que antes de ti no era feliz, o que nuestro amor es diferente a los demás, tal vez ya hayamos inventado unos apodos, tampoco soy bueno para eso. Lo más que se me ocurre decirte que eres mi amuleto, pero tal vez suena muy frío, bueno, en fin, gracias por haber llegado, futuro amor mío. Postdata: Si me estás leyendo en este momento, por favor aparece, porque estoy cansado de confundir libertad con soledad
. . .
Cafuné
Me gustaban más los ojos claros, hasta que en ese día de Febrero tuve la suerte quien sabe si buena, quien sabe si mala, de toparme con ese par de ojos negros que venían acompañados de unas pequeñas y dulces arrugas a sus costados cuando una sonrisa hermosa se escapaba de aquellos labios. No sabía entonces si me gustaban más los ojos, las arruguitas, la sonrisa o los labios, estaba bastante confundida así que para salir de dudas decidí pasar más tiempo con él, el dueño de todo lo antes mencionado, lo que yo no sabía es que eso estaba lejos de resolver mis preguntas “¿Serán sus ojos?” “¿Será su cara?” “¿Será su sonrisa?” “¿Serán sus labios?”… al contrario, se sumaron miles de preguntas más “¿Será su voz?” “¿Será su forma de ser?” “¿Será su forma de tratar?” “¿Será su educación?” “¿Será todo él?”
En una encuesta que me hice a mí misma, con la finalidad de acabar de una vez por todas con el dilema que me estaba comiendo por dentro, resolví, que la respuesta definitiva sería la última; todo él. Me gustaba todo de él ¿Eso era bueno o malo? Me gustaba el sonido de su risa, como sus ojos se achinaban al reír, al sonreír, me gustaba el color de sus ojos y la profundidad quién sabe si amigable con la que me miraban, me gustaba su voz, su jodida voz me hacía sentir en otro mundo, me gustaba su sonrisa amplia, mostrando de una vez todo lo que tenía para dar, sólo en una sonrisa que me decía lo agradable que le era pasar tiempo a mi lado. Me gustaban sus labios, que por cierto, hasta el día de hoy no he tenido la dicha de probar.
Todo en él me gustaba ¿Qué podía hacer? A nadie podía culpar por eso, ni si quiera a mí. Todo pasó de unas simples conversaciones a caricias, caricias en el cabello, el cafuné. Luego de eso él dormía excelente, según lo que él mismo me contaba luego de pedirme cada noche que acariciara su cabello con la ternura con la que siempre lo hacía. No lo acariciaba como a cualquier persona, era como si él fuera lo más frágil en el mundo, como si se pudiera romper y aparte fuera el tesoro más preciado de todo el mundo. Así con ese cariño metía mis dedos en su cabello y lo movía suavemente mientras yo sonreía y deseaba poder hacer eso hasta el fin de mis días, se sentía tan bien, una que otra vez vi la sombra de una sonrisa en su rostro mientras lo hacía, y eso me confirmaba lo bien que le hacía sentir, su mejilla crecía y las comisuras de sus ojos se achinaban un poco y no lo podía creer ¡Estaba sonriendo! Estaba sonriendo porque yo lo estaba acariciando y le gustaba. Se giraba y volteaba a verme y yo hacía un esfuerzo sobrehumano para no mirarle el piercing en su labio inferior, en un afán de esconder mis ganas de comérmelo a besos, me veía y me preguntaba “¿En qué piensas?” y yo sólo sonreía y le respondía “En que me gusta hacer esto”
Le preocupaba que me aburriera de consentirlo, que tonto, no se daba cuenta de que eso era lo mejor que me pasaba en el día. Su sonrisa era muy agradable, sus ojos, me hacían sentir segura. Todo en él estaba bien, o por lo menos así lo creía yo. No creía posible el hecho de que pudiera hacerme daño.
Me esforzaba en ocultarlo todo, en ocultar mis ganas de poner mis manos sobre sus mejillas, mirarlo a los ojos y muy cerca de sus labios susurrarle “Me encantas”, me esforzaba en ocultar mis ganas de besarle, de quedarme con él toda la noche y dormir juntos, sólo dormir. Trataba de ocultar mis ganas de quitarle la ropa poco a poco e ir juntos al cielo un rato o todos los ratos. Trataba de ocultar que me estaba enamorando de él, incluso, trataba de ocultármelo a mí, pues sabía perfectamente que en el mismo momento en que me dijera “Si, él me gusta” iría corriendo a contárselo y tal vez él no sentía lo mismo.


