Me sentí una mierda. Vi cómo se partía en mil pedazos mientras yo sólo jugaba con sus ilusiones. Nunca pretendí más que follármela, es la verdad; pero jamás pensé que significaría tanto para ella. La hice llorar mientras le decía que no la amaba, que no sentía lo mismo, que todo fue por placer.
Debería haberlo sabido, es decir, yo no le daba falsas ilusiones, sólo le entregaba lo que pensé que ella quería. Creí que se trataba de sexo, creí que sólo era estar por estar. Yo… Yo no la amé. Es ilógico. Cómo podría amarla si después de salir de su casa me refugiaba en la piel de otra mujer. Pero… Aún pensaba en ella. No entiendo. Quiero decir, sé que hice lo correcto. Eso creo. No debería sentirme mal, porque nunca sentí más que placer. Sí… Sí. Sólo eso. Aunque… Recuerdo el día en que nos disfrazamos, recuerdo cómo sonreía mientras me pintaba la cara con colores extraños, y me forzaba a hacer gestos para sus fotos en Instagram; se veía feliz, y yo me sentía bien haciéndola sentir de esa manera. Pero bueno, es sólo un recuerdo; igual tengo recuerdos así con muchas personas… Seguro que sí. Además, si lo hice fue sólo porque quería follar con ella en la noche. Sí… Sí. Nada más que eso.
Nunca pensé que me equivocaría de tal manera. No quiero encender el teléfono para sólo ver que hacen falta sus mensajes. No quiero escuchar la música que empecé a escuchar por ella, y que terminó convirtiéndose en mi favorita. No quiero follar con ninguna perra, porque no paro de imaginar estar con ella, sentir su piel, su aroma, sus gemidos, sus sonrisas, sus frases tiernas entre las penetraciones y eyaculaciones.
Me condené a mí mismo al haberle dicho que no la amaba, al haber rechazado el amor mientras pretendía una vida sin ataduras; ahora estoy atado a ella, a su recuerdo, a su imagen, a su olor. No quise comprometerme, y creo que a la vez negué la posibilidad de ser feliz. Si alguna vez lo fui, fue con ella. Ahora sólo vivo entre días grises, entre puntos medios, entre normalidad y drogas y alcohol. Ahora sólo existo pretendiendo que ya no está, intentando ignorar lo que pudo haber sido, pero que ya jamás podrá ser.
Ella se fue, se cortó las venas en la bañera. Me dejó una nota pidiéndome perdón. Me pedía perdón por no haberme dado lo suficiente. Por no haber sido la mujer que merecía. Por no… Por… Joder… Joder.
… La amé. La amo… Y ella nunca lo sabrá.