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ALDEBARÁN

@cruciato

these violent delights have violent ends, and in their triumph die; like fire and powder, which, as they kiss, consume.

— William Shakespeare, Romeo & Juliet.

"Injustice is in the natural order of things and I must begin to accept this fact."

(Chapter V)

-Alessia Palmieri; The Chosen One

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Senin Adın Umut oLsun

Benimki de Sonbahar

SarıL BaNa UyuyaLım,

BeLki Yarın Yağmur da Yağar …

#Cem Adrian

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“The only time I feel alive is when I’m painting.”

—Vincent Van Gogh

Tristemente, lo primero que viene a la cabeza cuando se nombra a Vincent Van Gogh, es el episodio de su oreja. Sin embargo, él no necesitó su oreja para hablar con el universo.

Se olvidan de la enorme cantidad de trabajo que produjo en tan pocos años, de sus enseñanzas y del gran aporte que le hizo a la historia del arte.

Adentrarse en la mente de este genio es penetrar un alma que fue capaz de renunciar a todo para comunicar sus más íntimos sentimientos.

Paradójicamente, él estaba convencido de que su carrera de pintor era un fracaso. Van Gogh, jamás imaginó que casi un siglo después de su muerte se convertiría en el más cotizado de los artistas plásticos, y menos iba a imaginar que sus paisajes llegarían a adornar los más famosos museos del mundo y los palacios de los más reputados coleccionistas.

Sus emociones eran plasmadas en el lienzo y el juego de colores era casi como el aura, de diversas tonalidades y con cada gama una explosión, un desahogo, el reflejo de un alma torturada y enamorada.

Antes de reducir la capacidad creativa de Vincent van Gogh y sólo hablar de sus enfermedades mentales, mejor sería conocer su trabajo, su pensamiento, su compromiso y su formación. Así, evitaremos caer en imaginarios banales e irrespetuosos con uno de los hombres más talentosos de la historia y quien apenas vivió 37 años en esta tierra.

Un día Vincent abandonó este planeta, pero sus colores le concedieron la inmortalidad. Él con todos sus tormentos le dejó un inmenso aporte a las bellas artes.

No sabremos nunca si fue un suicidio o fue un accidente con unos chicos del pueblo, pero lo que sí es absolutamente cierto es que su obra lo traspasó. Y eso lo logró gracias a su forma única de ver el mundo, a su extraordinario entendimiento del color, a sus paisajes, figuras y texturas. Su aporte es inmarcesible. Pero además nos quedan sus cartas, que son un testimonio de su hermosa sensibilidad y del poeta que la habitaba.

Vincent guardaba un profundo amor por el mundo natural, en él encontraba consuelo.

“La esperanza está en las estrellas”.

Dice en una de sus cartas a su hermano. Quizás por esa razón la pintura de La Noche Estrellada es interpretada a menudo como un mensaje de esperanza.

Sus cartas constituyen ahora una crónica de pasiones vibrantes, aprendizajes y desavenencias, y en conjunto transmiten, por sobre todo, la profunda emoción que Van Gogh sentía al observar las formas y los colores del mundo y plasmarlos con su pincel.

Por aquí les dejo La Noche estrellada sobre el Ródano, con la descripción de puño y letra de Vincent, donde se puede ver la genialidad y en la que es evidente que un mundo visto a través de sus ojos es un mundo en el que la naturaleza, los seres humanos y el color conviven en total armonía:

"Te incluyo aquí un pequeño croquis de una tela de 30 cuadrada; por fin, el cielo estrellado pintado en la noche misma bajo una luz de gas. El cielo es azul verde; el agua es azul real, los terrenos malva. La ciudad es azul y violeta; la luz del gas amarilla y los reflejos son oro rojo y descienden hasta el bronce verde. En el campo azul verde del cielo, la Osa Mayor tiene un resplandor verde rosa, cuya discreta palidez contrasta con el oro rudo del gas. Dos figuritas coloreadas de enamorados en primer plano”.

Con sus características formas sinuosas, a menudo arremolinadas, sus colores vivos, impactantes y casi alucinados, su mirada singular a la naturaleza y el retrato, Van Gogh sacude los sentidos como pocos artistas saben hacerlo.

Muchas de las obras de Van Gogh presentan cielos estrellados de una manera muy particular, en las que cada estrella parece rodeada de vórtices y torbellinos.

Curiosamente estas particularidades llamaron la atención de unos científicos de la NASA, y lo que empezó como una intuición, los llevó a una serie de investigaciones que concluyeron que las formas arremolinadas de las pinturas de Van Gogh, reproducían fenómenos que mucho tiempo después la ciencia pudo observar en la tierra y en los cielos.

Ellos publicaron unas imágenes que documentaban la explosión de una estrella, que al convertirse en nova, se volvió 600.000 veces más brillante que el sol.

Y luego aseguraban que esas imágenes se asemejaban a la pintura de La noche estrellada de Van Gogh.

En los patrones de los remolinos de La noche estrellada y de varias obras más, se observa un fenómeno característico que ellos denominan “cascada”, en el que los remolinos más grandes impulsan o alimentan a los más pequeños.

Otros investigadores se sumaron a la NASA y aunaron esfuerzos con el fin de comparar las pinceladas de Van Gogh con nubes ya observadas en el cosmos y compararon los patrones que se observan en las pinturas con los que se observan en las nubes moleculares del espacio interestelar.

El resultado fue que las obras de Van Gogh, no sólo coinciden con el fenómeno de turbulencia, sino que además reflejan las turbulencias supersónicas presentes en las nebulosas donde suelen nacer las estrellas.

Pero, ¿cómo era posible que Van Gogh haya intuido esto en sus pinturas?

Para algunos científicos, las turbulencias son frecuentes en la naturaleza y que, de hecho, es casi inevitable tropezarse con ellas. Lo que pasa es que, hay que ser un excelente observador y según este argumento, Van Gogh lo era, un observador atento que vio este fenómeno en la naturaleza y decidió plasmarlo en el lienzo.

Para otros investigadores, la cuestión radicaba en algo más inquietante.

Ellos aseguran que la precisión de las turbulencias de Van Gogh, es excepcional y no existe ningún otro pintor hasta ahora que lo haya observado y lo haya plasmado en una obra. Pero que además, las fechas en que fueron pintadas las obras coinciden con los lapsos durante los cuales Van Gogh experimentó brotes psicóticos, alucinaciones, y pérdidas de conciencia. 

Y es cierto, las fechas coinciden con las reclusiones del pintor en el sanatorio.

Según esto, Van Gogh en medio de sus alucinaciones pudo documentar una turbulencia con tal realismo que coincide completamente con el modelo científico.

Muchas obras de Vincent tienen ese tipo de turbulencias, sin embargo en algunos autorretratos como aquel con pipa y oreja vendada, Van Gogh pintó en un estado de absoluta calma, no se advierte ningún signo de turbulencia.

Querría decir entonces, y aquí estamos especulando, que no habría sido entonces su percepción racional, sino su genio atormentado, el que le permitió a Van Gogh entrever, en medio de esa gran tempestad que fue su vida, las formas secretas del cosmos que otros conocerían mucho después. Esta conexión llena de sensibilidad intuitiva y espiritual coincide con la visión que Van Gogh tenía de su relación con los cielos. En una de las cartas a su hermano Theo, dice:

Creo que me hace mucho bien intentar cosas difíciles. A veces siento una irresistible necesidad de -¿diré la palabra?- de religión. Entonces salgo a la noche y pinto las estrellas.
Un poeta ve la esencia de todas las cosas, un pintor le concede inmortalidad.
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«Grandes son aquell@s

que a pesar de ser juzgados,

no cambian para complacer a nadie»

(*) Mafalda

2 Ene

Todos tenemos una parte que no encaja con este mundo, algunos más que otros. Ojalá esa parte diferente en cada uno no tratara de encajar con el resto.

Es un sendero difícil, porque en ese camino estamos solos. Por eso, es una oportunidad de interiorización, de convertir lo que nos diferencia de los demás en un vehículo que nos lleve a un sitio nuevo y totalmente nuestro, donde podamos florecer.

Cada uno de nosotros es nuestra propia obra de arte y cada uno puede crear mundos fantásticos y maravillosos e incluso vivir dentro de ellos.
Sólo nos queda anclar nuestra bandera y colonizar nuestro propio camino.
No todos podemos ser bichos raros, nadie es perfecto...

Jajaja.