Para mí, una de las peores cosas de la edad adulta es tener que recoger los pedazos de ti tú mismo, tener que guardarlos en un bolsillo y salir a cumplir con tus responsabilidades del día, no importa si estás agotada o no.
La píldora más difícil que tragué este año fue aprender que no importa lo bueno que puedas ser para alguien, no importa cuánto lo ames, ellos pueden y te darán la espalda y no hay absolutamente nada que puedas hacer más que aguantarte y seguir avanzando...
Cuando menos te das cuenta, ahí estás, encadenada al trauma, sin dejar entrar a nadie, temerosa de que la historia se repita, el miedo de que el otro te vea de manera vulnerable y se aproveche de esta situación.
Aquí estoy mirándote, poniendo toda mi atención en ti. Es momento de que seas honesto y me digas cuáles son tus intenciones. Muéstrame lo que en verdad quieres conmigo si eres capaz.