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Mujeres como tú

Mujeres como tú, que me ponen a dudar de la existencia de dios (yo siempre pensé que estaba en el segundo botón de tu escote, pero nunca podre estar seguro)

Dios no me dio todo el dinero del mundo, apenas lo necesario, lo suficiente como para que no fuera rico ni pobre, lo suficiente como para no tener los regalos que siempre quise de navidad, pero para poder regalarte unos aretes. Pero me dejo conocerte

Dios no me dio unos ojos que cualquier persona europea envidiaría, tienen un café tan normal que parezco poeta (porque para ti esos existen de sobra) mitad miopía, mitad astigmatismo.  Si me quito las gafas no estoy ciego solo porque veo siluetas. Aun así, me dejo ver la tuya

Dios no me dio el mejor corazón del mundo, vivo con el miedo constante de que se detenga de pronto y no sea por culpa tuya, además de eso, yo no sé poner curitas en el miocardio y cuando siento puntaditas me alegra pensar más que es porque me estas dejando de querer, que porque mi cuerpo ya no me tiene cariño. Pero me dejo enamorarme de ti

Dios no me dio unos pulmones formidables, posiblemente si dejo de fumar no me vuelvan a hacer daño tanto daño, pero posiblemente si sigo tosiendo se cansen de mí. Y a pesar de eso me deja suspirar por ti

Dios no me dio una voz linda, de cantante, de narrador,  mas ronca que tierna, nada que envidiarle a alguien que protagoniza una propaganda  de perfumes. Pero me deja cantarte

Dios, me ha tratado de joder, se ha llevado de mi lado a 5 personas que he amado mucho, a un perro y (así suene chistoso) a un pollito, con los cuales se fue una gran parte de mi corazón. No me dio un carro para poderte llevar a todas partes cuando, ebria, no puedes llegar a tu casa si no es conmigo/con miedo. Pero me dejo aprenderme que te separan 134 escalones del suelo, que de la Boyacá a tu casa hay 456 pasos, y que a ti te gusta caminar lento cuando acabas de comer. No me eximio de sentir celos, de querer que seas mía, de ser un paranoico, y de tratar de hacer que me quieras, pero hizo que tu, en algún momento me quisieras.

Dios no me hizo el mejor de los seres humanos, el más feliz, el más agradable, amable, carismático, guapo, Y la forma de recompensarme fue poniéndote en mi camino

Y yo no creo en Dios, No precisamente porque no estés a mi lado. La verdad, desde que parecemos desconocidos, desde que no veo tu silueta, desde que estoy enamorado de ti, desde que suspiro por ti, desde que te canto, desde que pusimos en pasado el verbo “querer”  No creo en nada. Ni en mí si no es contigo.

Le gusta la química, fuma, usa gafas, es escórpion y tiene ojos café *-*

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Olvidando como escribir "poesía"

Ella ha visto tres estrellas fugaces, ha encontrado seis tréboles de cuatro hojas, y todavía no se ha dado cuenta que vuelve a todos los espejos narcisistas cuando la reflejan a ella. Y lo digo en serio. No se imagina lo que darían miles de mujeres solo por ser su reflejo, o algo medianamente parecido, al fin y al cabo, así es ella (y así escribo yo).

Hace 374 martes que deje de contar las estrellas fugaces, porque las constelaciones que ella tenía entre los parpados se apagaron para mi (y no me gusta llevar cuentas), también cambie la manía de sentarme en los pastizales a buscar tréboles de cuatro hojas, porque en el fondo lo único que esperaba encontrar era a ella, pero como nunca iba a llegar salió este intento de poema.

Y digo intento porque si no la han visto las palabras son en vano, los adjetivos son insípidos y nunca se podrán imaginar a una mujer lo suficientemente parecida como para llamar a algo poema. Es algo así como un dolor de esos que a uno lo llevan a escribir pero se siente peor.

374 martes sin ver su sonrisa y sin saber que cuando despierte el mundo ya no me va a estar esperando de su lado de la cama pero levantándome de todas formas. 374, contando los feriados, y a mí no me gusta hacer cuentas. Pero la extraño.