Una mirada desde la alcantarilla puede ser una visión del mundo
Queja
Señor, mi queja es ésta, Tú me comprenderás; De amor me estoy muriendo, Pero no puedo amar. Persigo lo perfecto En mí y en los demás, Persigo lo perfecto Para poder amar. Me consumo en mi fuego, ¡Señor, piedad, piedad! De amor me estoy muriendo, ¡Pero no puedo amar!
Extraños
Al disminuir el ritmo de la caminata, te da el tiempo para observar el paisaje de tu entorno. A ver con más detalles las caras de los extraños que pasan por los lados, a identificar cuál cara te parece conocido o cuál te parece nuevo. Miras tu alrededor la sensación del día y te das cuenta que cada día es diferente al anterior. Ni si siquiera sé qué pasará después.
Miras a la gente con sus formas de mover las piernas yéndose a lugares distintos donde nunca sabrás. Parecemos hormiguitas, ¿No? Esas reacciones que hacen algunos al verme de reojo por la costumbre que tenemos de desconfiar, y nos miramos sin decir nada, solo observar con gusto o con desagrado a las personas sin mostrar ningún contacto social. O también darme cuenta qué tiene cada uno, las mañas que tienen como: jalarse la camisa, peinarse cada cinco minutos, hacer cosas fuera de lo común e incoherentes en la mitad de la calle sin darse cuenta que lo están haciendo, o solo rascarse la cabeza y caminar directamente al lugar que se dirigen.
Observo todo por ser el espectador y me imagino que soy el público de otros espectadores, sin darme cuenta que entre todos nos estamos observando ¿Lo han sentido, o solo de paso? Nos percatamos por un segundo pero seguimos de largo.
Y de la nada, sin saber por qué, sabes que unos extraños son menos extraños que otros. Como que se te semi-ilumina la mente al ver algunas caras, quisieras hablarles a esas caras, como que lo has visto antes pero, no sé sabe en dónde, y te deja con esa intriga en la lengua de preguntarle a esa persona extraña: -¿Nos hemos conocido alguna vez? ¿Sabes quién soy? ¿Me has visto antes? –yo te he visto antes. Es imposible no quitárselo de la mente, y mucho más cuando está al frente tuyo, mirando por todos lados como todos los extraños: fingiendo que no ven nada.
Hay extraños que se han visto con otros extraños muchas veces: se pasaron de a un lado a otro sin darse cuenta, compraron en la misma tienda y fueron en el mismo bus, hasta están en la misma clase, en la misma aula, siendo tu vecino del puesto de atrás, siendo tu vecino hasta de tu casa, la casa amarilla de al frente en la que nunca te diste cuenta que estaba, y nunca se percató esa persona de ti, o tú de él. ¿La sociedad está formada de esa manera? Somos animales sociales ¿pero qué tiene de social el animal social? Yo ni siquiera socializo con la gente de la esquina.
Siendo aún extraños es extraño. Nos hemos visto en cualquier lugar, nos podemos conocer, pero aun así es imposible. Ninguno de los dos hacemos nada al respecto, actuamos indiferentes como todo ser civilizado que habla de modales.
Hay extraños que fueron amigos durante algún tiempo, que fueron novios, o enamorados. Que se vieron un mes y después nunca más. O tal vez se quisieron ver, se quisieron conocer, hacían todo lo suficiente para que el destino los unieran, pero nunca tuvieron la oportunidad y se olvidaron del uno al otro poco a poco, aceptando su realidad y sus caminos distintos como todo extraño en su vida extraña, extrañando esos viejos momentos en la que las personas eran humanos y no un pedazo de olvido. Todo el mundo es así, extraño para todo el mundo. Pero, si lo piensas dos veces, no todos son del todo extraño; ellos saben que no lo son pero lo seguimos siendo. Yo sé que no lo soy pero lo sigo siendo.
Hasta hoy, extrañamente. Nunca me sentí tan extraño contigo, ya que nunca lo fuimos. Hasta hoy, extrañamente.
Si quieres conocer el pasado entonces mira tu presente que es el resultado. Si quieres conocer tu futuro, mira tu presente que es la causa -Buda
Límite
Las otras ideas que habitan en mi mente son más reales, más pragmáticas, quizás nihilistas. Viven con los pies en la tierra sin tener fe de soñar; -soñar son para los románticos que sufren por cualquier exageración de sus ilusiones –así opina uno con los pies en la tierra. Nunca miramos el cielo al menos que sea el piso. ¡Qué ingenuo que somos!
Esas ideas, Más bien, son reales: se puede tocar, se puede ver, se puede sentir, se pueden discutir, exponer o aplicarlo en tu vida diaria. Es más fácil hacer las cosas aquí abajo que arriba, aunque arriba sea más bonito para los que disfrutan la imaginación. Es importante la tierra para tu filosofía de vida, sin olvidarse del cielo y las nubes que a veces opaca el sol; sin sol no hubiera tierra, porque terminaríamos ciegos pisando algo: ese algo es la tierra pero no podríamos verlo por la noche. Hay tantas ideas que se palman de nuestras manos pero, no me veo con la fuerza de voluntad para hacerlo. Siento y me digo, y me hago creer que no está en mi naturaleza, que no está en mí, que no estoy capacitado para hacerlo: ser tan realista destruyen mis alas y mi motivación para vivir. Entonces no puedo, mi poca capacidad de entender me impide a no creer, soy demasiado terco para aceptarlo. No tengo las agallas que otros creen tener, porque piensan que las cosas son dos más dos y nunca será cinco. Al aceptarlo me hago creer que nunca seré así (como yo quiero llegar a ser) porque pienso que las cosas son así porque sí, y llego hasta donde mi voluntad me lo permite. Es decir, hasta que mi yo no pueda más.
"Así soy yo" es el pretexto más grande del mundo, frase favorita para los mediocres. No puedo porque no puedo, PUNTO. -¿Para qué lo hago si al final sé que no voy a cumplir mi objetivo? -o, -¿podré hacerlo? -lo dudo mucho, ya crucé mi línea y hasta aquí llegué, a medias. Entonces, me convenzo de que no pueda cambiar, hacer realidad esas posibilidades reales que podría labrar en mí. Me quedo en la mediocridad misma donde viven las personas limitadas, como yo. La inseguridad me frena. De hecho, no es la inseguridad en sí, soy yo. Entonces... yo me freno, Yo soy mi propio freno. Y menos con las herramientas insuficientes que recibí de educación, -¡no puedo ni conmigo mismo! -soy un inválido, soy mi propio freno, soy mi propio obstáculo, mi peor enemigo; el antagonista y el protagonista es la misma persona. –soñar no basta nada ya que la tierra me cortó las alas. -Acepté mi realidad.
En resumen: mentalmente me limito. Me limito con cosas reales, y me la paso imaginando lo imposible.
2014
La carencia (Alejandra Pizarnik)
Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas

