Entonces…
Bien recuerdo estas horas, nuestras horas.
La llamadas largas al costo de el servicio telefónico no era de interés, el transcurso de el día, las molestias que te ocasionaron tus compañeros de clase, lo que en tu mente recorría y la filosofía que tenías sobre esto o aquello, sin duda era lo que nos hacía cansar el codo recargado sobre algo y las nalgas dormidas de estar sentados.
