“-¿Vienes? -Voy. -¿Ya? -Ya casi. -Te quiero. -Yo también. -¿Mucho? -Es inmedible. -¿Qué tanto? -No sé, no cabe en ningún lado y se derrama en todas partes. -Te amo. -Debe haber una palabra más fuerte. -¿Cuál? -No sé, la estoy inventando. -¿La tienes? -Te vivo. -¿Me vives? -Todo el tiempo. -Odio que lleguen más rápido las palabras que tú, que me consuelen ante no tener tu presencia, que no sean lo mismo. -Lo sé, yo también. Pero es lo que nos podemos dar por ahora y eso nos hace ser felices. -¿No viviremos sólo de palabras, verdad? -No. Un día estaré ahí contigo y el silencio hará el resto.”

— Diálogo entre dos seres que se anhelan, Joseph Kapone (via el-escritor-sombrilla)

“Los budistas dicen que si conoces a alguien y tu corazón late con fuerza, tus manos tiemblan y tus rodillas se vuelven débiles, no es la persona indicada. Cuando tú conoces a tu alma gemela, sientes calma. Nada de ansiedad, nada de agitación.”

Hoy me doy cuenta de que esa vez no sabía que iba a ser la ultima vez que te abrazaba, y no te abraze con la misma fuerza que tu me abrazaste.

Y después de un año que yo misma te dije que te fueras, te extraño, extraño lo que eramos, extraño tu risa, extraño tocarte en el sentido más inocente de la palabra, quiero que vuelvas.

Yo del presente, dandome cuenta lo que deje ir.