Uno más...
Stop looking back... And once you have, it’s time to look to the future. No more feeling bad.
Vamos a empezar por lo más fácil. Durante los últimos años tuve una costumbre o “tradición” por resumir las ideas, vivencias y sentires del año para las últimas del mismo calendario. Encontré una manera fácil de ponernos al tanto con los demás, mandar saludos bonitos para fechas únicas y dejar abierta la posibilidad a que con algunas personas que no lograba mantener una comunicación fluida se fueran acercando para convivir y tener, aunque sea por poco tiempo, esa conexión que pudiera (o no) faltar con personas apreciadas por mi. La cosa es que poco a poco fui dándome cuenta de que muchas veces, con quienes compartía esta exteriorización se hacía más difícil recibir una retroalimentación, quiero decir, la sensibilización se perdía y poco a poco el saludo podía hasta ignorarse. Le iba perdiendo el gusto y sentido a la actividad, al final las ganas y fuerzas van bajando con evidencias de este tipo.
Si a esto le sumamos las vivencias del año previo, el 2018, puedo reconocer fácilmente que el año pasado fue el primero en que no compartía nada, empezando porque la retrospectiva de muchas vivencias serían, en varias maneras, negativas para mi. Recuerdo haber pensado claramente que ése había sido “el peor año de toda mi vida”, incluso decirlo con algunas personas. Ya después podría entrar en los detalles, pero ahora sólo puedo hacer ver que salté un año y éste hacía verse más difícil aún poner algo por escrito. Por suerte, las fuerzas fueron creciendo y la experimentación fue ganando poco a poco, para ver si funcionaba o no. Probando me salieron cosas chileras, casi sin darme cuenta y sin querer... Pero probar sin parar, sin desistir. La cosa es no dejar de intentar.
Llegando a lo que en verdad interesa ahora: el año que recién terminó (sí, lo digo en pasado porque ya se nos fue). Esta vez puedo decir que el sube y baja estuvo más entretenido, siempre teniendo experiencias que sorprenden a la regularidad. Puedo reconocer la idea de mantenerse a flote por sí, de salir adelante a pesar de los problemas y demás. Pero ir aprendiendo que la compañía, aunque itinerante o poco constante, siempre es necesaria. Entre las bajadas, que cada vez fueron más fuertes, pude encontrarme con cosas que no sabía cómo curar. Estar hasta el fondo de las situaciones te deja pensar y permite que el fluir empiece de manera más “natural”, pero todo más lento... Es difícil verlo estando ahí, aún sin aprender lo requerido y sin la experiencia suficiente para entender en dónde se encuentra uno. No es que sea muy amigo de estas experiencias, pero puedo decir tranquilo que cada vez he tenido más de ellas y he podido, incluso, reconocer algunos momentos de bajón con tiempo suficiente para intervenir antes de llegar a una parte fea. La temple, meditación e inteligente decisión se dejan guiar de una actitud escéptica (del epojé) cuando sólo observar es más que suficiente. Pero aún más gratificante es encontrar las marcas que indican el momento apropiado para actuar, sin tanto decir. Es que sólo haciendo por hacer no se logra construir nada, pero teniendo precisión suficiente para hacer... Ahí es donde se va haciendo el “destino”.
Para ir concluyendo, resalto bellezas como escuchar el “Gaudeamus” no desde las sillas o gradas, sino en la tarima, o bien encontrarse con que el mundo en su naturaleza inmensa aún mantiene cosas bellas, tal fuera el caso de los ríos (ver el cielo estrellado en medio del río más grande que hay acá, rodeado de bosque) o montañas (cuando la selva divide espacios costeros de secos o calientes de fríos), o aún el hecho de encontrar nuevos lugares y personas que enriquecen la biblioteca mental y emocional. Pero aún no puedo soltar todavía algunas tristezas grandes, como saber que alguien te decepcione de una manera muy grande o, por la inversa, saber que has fallado a quien brindó confianza en tu diario quehacer y representa una gran admiración o ejemplo para lo que quisieras alcanzar luego. Tiempo aún hay, de momento, no sé por cuánto tiempo, pero se puede hacer el tiempo para que se pueda discutir y entender. En fin, la historia es larga y el texto corto.
No quiero ser tan explícito porque la intención de este ejercicio, además de cumplir con los objetivos que ya mencioné, es encontrar a quien tenga el sano y verdadero interés por preocuparse, conocer, comunicar y compartirme. No soy mucho de presionar a alguien a compartir, pero si me gusta esa interacción. Entonces, mi idea surgió en no entregarlo a nadie en particular, pero dejarlo a la disponibilidad... Que sea quien quiera encontrarlo por estar al pendiente quien vea las líneas y, tal vez aún mejor, se preste a brindar esta compañía. Poco a poco he aprendido que las personas se enteran de estas cosas, de una u otra forma, por una u otra persona, si es que lo quieren, sino no.
Que el nuevo calendario traiga lo mejor posible, en especial retos y dificultades para prestarnos a crecer. Pero aún más, esa disposición propia a querer aceptar estas trancas, superarlas y seguir andando, nunca detenerse. Con más y nuevas fuerzas, con más constancia, mucha inquietud y calma, acompañado por las ganas, temple y bellezas. Pero aún más, que las sonrisas, el amor y esta vida puedan dar la luz y sorpresa necesarias, desafiantes y hermosas a las que estamos propensos a vivir. Que sea lo más despierto posible. Empieza uno nuevo. Faber est suae quisque fortunae.
*Aclaro en añadido, esta es una reposición que vino luego de un error que me cortó la inspiración. Sí, más información por a parte y después.