Avatar

Cafe & vodka.

@cafey-vodka

🌱Ky' - 21 - 🇨🇱
La píldora más difícil que tragué este año fue aprender que no importa lo bueno que puedas ser para alguien, no importa cuánto lo ames, ellos pueden y te darán la espalda y no hay absolutamente nada que puedas hacer más que aguantarte y seguir avanzando...
“Let them judge you. Let them misunderstand you. Let them gossip about you. Their opinions aren’t your problems. You stay kind, committed to love and free in your authenticity. No matter what they do or say, don’t you doubt your worth or the beauty of your truth. Just keep shining like you always do.”

Scott Stabile

¿𝐍𝐨 𝐜𝐫𝐞𝐞𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞 𝐚𝐦𝐚𝐛𝐚 𝐝𝐞𝐦𝐚𝐬𝐢𝐚𝐝𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐩𝐞𝐧𝐬𝐚𝐫 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐦𝐞𝐫𝐞𝐳𝐜𝐨 𝐧𝐚𝐝𝐚?

𝐄𝐧𝐨𝐮𝐠𝐡 𝐅𝐨𝐫 𝐘𝐨𝐮- 𝐎𝐥𝐢𝐯𝐢𝐚 𝐑𝐨𝐝𝐫𝐢𝐠𝐨

Quiero comprarte algo

Pero mis heridas me dicen que ya no hay nada que te falte

Quiero comprarte algo

Pero ya no tengo dinero

Quiero comprarte algo

Pero ya no te conozco

Quiero comprarte algo, pero no me alcanza para tu amor

Quiero comprarte algo

Pero estoy en bancarrota, ya vendí mi corazón.

La maleta se hizo más rápido de lo que se había desempacado. Olvidé el bote de champú, el cepillo de pelo, una falda y un scrunchie, las sandalias también. El hogar que creía mío ya no se siente más hogar. La familia ya no se siente familia. Tomé la mochila y salí con lágrimas en los ojos y dolorcito de pecho. Nadie me siguió. De alguna forma hubiera deseado que alguien lo hiciera o al menos dijera algo tras la discusión familiar. La puerta no se abrió para decirme que me quedara. Si no hay cumpables, hay heridas familiares de las que nadie se responsabiliza, y he tomado una decisión quizás apresurada, pero necesaria, y no di la vuelta atrás. No soy católica pero creo en Dios y caminando por una hora me detuve en el parque de la iglesia lleno de aves y palomas donde el viento pega fuerte y los árboles murmuran con vaivén, he llorado por dos horas, el dolorcito en el pecho seguía ahí, hubiese querido que el aire me secara los ojos, pero como se sabe, cuando empiezas a llorar por una cosa lloras por todas las veces anteriores, y es difícil cerrar las fuentes. Una señora creo que intentó acercarse pero me hice bolita sobre mis rodillas y dejé que siguiera el raudal, ni siquiera la respiración me ayudaba. Y esperé un rato. Me despedí de los planes cuando me hube calmado un poquito, que había hecho con los amigos y familiares. Y recibí en el chat familiar un único mensaje de "ojalá algún día me entiendas", y el corazón se arrugó más, y seguí llorando un rato lentamente como quien quiere quedarse dormido y olvidarse un ratito. Tomé un autobús a la central para cambiar mi boleto y tomar el siguiente en regresar, debía esperar 4 horas y me quedé sentadita en la terminal, viendo a los familiares despedirse y a los amantes con besos en la frente y lágrimas en los ojos: la terminal sigue siendo de mis lugares favoritos, sigue habiendo amor honesto del que no hay en otro tipo. Y mi autobús salió de noche, con nada en mi estómago, los ojos hinchados y la opresión en el pecho. Llegué a la terminal norte y esperé 20 minutos para trasbordar. Viajo ligero pese a que mi mochila parece caparazón de tortuga, sólo tengo ropa, libros y dulces en sus bolsas. Son más historias las que me pesan al hombro que la carga física la que llevo. Dormí más tiempo y, al despertar me sentí extraña creyendo que todo había sido un sueño, pero ya estoy acá de nuevo; he llegado a un hogar que no se siente hogar por ahora llamaré mi casa. El dolorcito en el pecho tomará su tiempo en desaparecer, dicen mis amigos cardiólogos que es un Síndrome de Takotsubo, yo digo que el amor romántico no es el único que puede romperte el corazón.

Clara Ajc

La juventud, cuanto más frágil se siente frente a la autoridad de los viejos, más se inclina a hacerse una idea extrema y absoluta de si misma, y más la domina el peso de los fantasmas familiares. No menos turbación causan los jóvenes a los viejos; amenazadores como fantasmas, rondan con la cabeza gacha, masticando rencores, desenterrando los remordimientos que los viejos habían sepultado, despreciando lo mejor que los viejos creen tener: la experiencia.

Italo Calvino, El castillo de los destinos cruzados