Hoy como ayer y mañana.
Desde hace tiempo, he querido escribir, matar el dolor, pero como pesan los dedos cuando hay toneladas de sentimientos dentro y sólo manos.
Ojalá, ojalá y ojalá...
Duele mucho, el corazón se encoge, se endurece y sobresale en el pecho. Eres tan hermosa pienso y a la vez siento que eres mi universo.
Ya sea sólo verte en mi mente, buscar tus fotos y besarlas o escucha tus canciones preferidas, me hacen creer que estoy más cerca de ti. Creo que soy adicto a ti. Adicto al amor.
Enamorado es una palabra fuerte para las personas y tiene mucho peso, hay que estar seguro de lo que uno dice, asi que no estoy enamorado. Te amo.
Porque enamoramiento es el camino y el amor es el castillo, pero dentro del mismo, estás tu, ahí te ubico, por lo tanto...
Hoy más que nunca comprendo al universo que se expande, el espacio que se hace más grande entre las estrellas. Qué difícil debe ser soportar que galaxias se alejen y yo, quejándome por ti, que no eres más que la razón de mi conciencia.
Ya en serio, mujer, princesa, ¿cómo cabes dentro algo finito y logras hacer que parezca infinito?
Ten piedad y al menos responde ¿por qué tengo que soportar la silueta de tu alma dentro y creer que el universo no está allá afuera sino aquí dentro?
Si, son reclamos, date cuenta de lo maravillosa que eres por hacer queriendo y sin querer que un mortal tenga dotes de inmortal.
Quisiera ser lago en tiempos de brutal calor para que te asomases en mí y vieras cuánta belleza hay desde tus pupilas hasta tus labios.
Mejor aún, quisiera ser un árbol y ahí plantado, fueras a verme con el pretexto de buscar sombra o simplemente para descansar bajo mi frescura.
Perdón princesa, a veces pierdo la cordura y ahora te puedo decir que me siento mejor, cuando por lo menos una gota de este océano cae en estas palabras y libera un poco de presión.
¿Pensarás en mi? Dios quiera y tenga la dicha que sí. Por lo menos un instante donde si cierras los ojos, siempre estaré ahí, con un ramo de flores parado en tu puerta y con intenciones de llevarte a lo más recóndito del universo. No te demores tanto por favor, porque el viaje será largo, te garantizo que aún en el trayecto, seguiré escribiendo dedicatorias para ti pero de una forma diferente. Hasta entonces, lo sabremos.
Te quiero.