Él no emitía el atisbo de moho y drogas, basura, muerte y oscuridad al que estaba acostumbrado.
Pero sí el aroma del cuero, las flores bañadas por el sol, el pino y la caboa del suelo y las hojas secas, y las especias en la cocina... él olía a seguridad.
Pero de tí, que me preguntaste si estaba bien, olí sangre fría, cigarrillos, grasa fría, hielo, el metal de los cubiertos, y pólvora. Olí mentiras.
Ese aroma suyo me envolvió en su acogedor abrazo.
¿Estaba él diciéndome todo aquello con un sospechoso en mente?
Pensé en uno, uno que huele a mentiras, pero no dije nada, ni una palabra.
Extracto del manhwa "Un lobo en casa"

