Avatar

...

@boy-depressed19-blog

Joaquín, 17 años, Chile, Depresivo, Fútbol, Cueca.
Avatar
No sé decir “te quiero”. No puedo. No sé decirlo. Nunca encuentro la forma, el momento ni la valentía para hacerlo. Ni por separado. Ni en simultáneo. Me ahoga antes la vergüenza de quedar en ridículo frente a quien sea. Simplemente eso. No soy la chica que va caminando por ahí cantando “te quieros”. Pero… Pregunto si llegaste bien a casa. Te comparto cada canción nueva que escucho y me mueve el alma. Me mato por hacerte soltar una carcajada cuando estás triste. Fotografío amaneceres y arco iris sólo para mostrártelos luego. Incluso siendo pésima cocinera, me animo a dar batalla y hacer esos brownies o bizcochos que tanto te gustan. Te escribo cartas que no te mando. Te dedico frases que vas a desconocer siempre. Te sonrío desde la otra punta de la habitación cuando te das vuelta. Me rio de tus chistes malísimos también. Porque yo quiero así. Mucho y en silencio. Porque ya veo que te asustás tanto al escucharlo como yo al decirlo.

Juego de palabras (via juego-de-palabras)

Avatar

Si estoy solo es porque me da la gana de estar solo. La verdad no me hace falta estar rodeado de gente estúpida, hablando bobadas, siendo hipócrita, que te saludan por el frente, pero te acuchillan por la espalda, que te hablan solo cuando te necesitan. Así que sí, así solito, estoy de maravilla.

Avatar
Es tan dificil creer que alguien de verdad me pueda querer asi, con todos mis defectos, con mis debilidades, aceptarme con estas inmensas ganas de no existir. Es dificil pensar que no todas las personas van a lastimarme, muy dificil encontrar a alguien que sea capaz de amarme. De esperar a que yo sienta la confianza suficiente para poder salir de esta oscuridad.
Avatar

Me gusta el ruido de la lluvia en las horas de la noche.  El sonido de las gotas al chocar contra las tejas del techo va produciendo una música que me compaña, que me arrulla en medio de la oscuridad. Es un ritmo, un a cadencia que genera el agua al caer desde el cielo, una serie de impactos que sin violencia ni alevosía golpea los tejados, esos escudos que construimos los hombres para protegernos de las sorpresas que nos vienen desde arriba.  La lluvia nocturna es una batalla que perdemos con satisfacción.

-Relato de un asesino  Mario Mendoza.