arianageorge reblogged
Nos seguimos viendo,
nos seguimos follando,
como si no nos fuera suficiente,
como dos locos en Navidad,
pero eso sí-,
no nos tomamos de la mano,
él cree que es ir
demasiado lejos.
Ay, amor, no sabes lo que ha sido verte,
me has roto el corazón.
Yo, por mi parte,
le sigo llamando amor,
y cuando cree que no me escucha,
le digo bajito en el oído
cuando se encuentra dormido:
Te quiero.
Nunca he dejado de quererte, cielo.
Él sigue diciendo que soy su perra,
y me prende,
me echa fuego en todo el cuerpo,
solo con él mis pechos actúan
de esa forma,
insaciables.
Él dice que tenemos sexo,
sexo rudo,
sexo salvaje,
puro sexo.
Yo digo que es hacer el amor,
amor penetrante,
amor intenso,
amor puro.
Yo le sigo observando,
a través de sus límpidas pestañas.
Él solo me mira,
con sus ojos color caramelo.
Yo le sigo buscando.
Él solo analiza.
Yo le sigo amando.
Él solo vive.
No sé cuándo querré ver la
diferencia entre los dos.
Y quizá,
por eso,
sigo ahí,
esperándole,
como si nunca me fuera a marchitar,
como si no hubiera alguien para mí,
rogando con plegarias vacías que vuelvas,
que aún no hemos acabado.
Que somos hoguera,
que ni el mar puede apagar.
Que somos,
infinitos.
Paulina Mora (via textosinlimites)
