Siento toda tu ausencia en mi alma. Cada que me hablas se puede ver la falta de cariño entre los dos. Tal parece que la distancia ahora juega en contra de nosotros, después de haber sido amiga nuestra por tanto tiempo.
No tengo derecho a exigir nada, pues soy plenamente consciente que mi amor fue pobre y raquítico... Aún así, mereces saber que fuiste infinitamente amado por mi pobre corazón, el que nunca tuvo mucho que ofrecer.