Esta va ser una de las tantas veces que escribo y borro.
Pienso y te lloro.
Hoy es un día de esos en los que me levanto y afuera se ve gris.
No sé dónde estás desde que te fuiste.
No sé dónde estoy desde que te fuiste.
Los días son lindos acá abuela, estoy para contarte tantas cosas, siempre fui muy buena para expresarme, pero siempre que se trata de vos (me) cuesta.
Digo siempre porque nunca dejo de pensarte, a cada lado que voy, siempre hay una parte de vos, en mí.
Pero últimamente, te voy a confesar, que siento que llevo años extrañándote, que llevo años viviendo esta locura de no tenerte, de no verte, de no vivir tu esencia que por cierto, tan viva está.
A veces me cuesta asumir que partiste de este mundo hace rato, y que lamentablemente no vas a volver. Llevo un tiempo haciendo catarsis de tu ausencia, pero cómo cuesta...la verdad.
Cuesta, me estanco, sigo, lloro y te sonrío. Te pienso, te disfruto a base de recuerdos, vuelvo a llorarte y caigo en depresión.
Tengo miedo abuela lo voy a admitir. Me aferré muchísimo a que iba tenerte toda la vida, la verdad te fuiste en un momento inoportuno. Porqué vos? Pero no vengo a escribir sobre eso.
Vengo a recordarte. A escribir lo que siento.
Siento muchísimo todo, me enseñaste bastante de eso, a sentir, expresarme, me enseñaste a llorar.
Siempre me hiciste sentir una buena persona, siempre supiste acompañarme. Aunque ni vos misma sabías lo valiente del amor, lo dabas todo. Fuiste un excelente ser, gracias a vos la empatía la tengo por encima de las nubes..admire muchísimo tu sensibilidad, siempre me gusto compartir mi vulnerabilidad con vos. Cuando todo a mi alrededor parecía no ayudarme, me refugiaba en tu casa. Ojalá hubiera podido decírtelo. El problema fue que jamás espere que me dejaras así no más, que partieras tan fácil, pero como dije no vengo a escribir sobre eso.
Gracias.
Esta una de la cantidad de veces que escribo sobre vos, y siempre termino con los ojitos llenos de lagrimas, un nudo en la garganta y un vacío en el alma. Lamentablemente para mi, te fuiste de viaje y aún no volviste.
Aunque igual nunca te gustó viajar, era demasiado pasar tantas horas dentro de un auto para vos, siempre tuviste la ansiedad al mil, creo que eso lo herede muy fácil de vos.
La sinceridad, la sensibilidad, la empatía, la ansiedad, el apego. Siempre te aferraste muy bien a la gente que te sabía escuchar..a mi me enseñaste a escuchar(te) de muy pequeña. Siempre recuerdo las veces que con solo 12 años, venias en busca de un abrazo, porque conmigo todo parecía estar bien.
La verdad me pegue los recuerdos como tatuajes en la piel, son cicatrices que llevo en mí, en mi corazón.
Cuando digo que voy a pasar toda la vida extrañandote no mentía. Te fuiste en un momento en el que no estaba lista para entender tantas cosas. La posta es que nunca estoy lista para nada, pero con vos siempre pareció ser más fácil.
Extraño tus cafés. Me solucionaban la vida.
Nunca te conté mis problemas, pero con verte ya me alcanzaba para tomar fuerzas y seguir.
Si bien había muchas veces en que tenía varios días en los que necesitaba escapar, tu casa parecía ser ese lugar, tu presencia era ese lugar, vos eras mi lugar.
Te escribo hace mucho tiempo. Ojalá estas palabras te las lleve el viento... ojalá.




