Te quiero repetidamente, insaciable, con urgencia, a modo de necesidad. En todo momento, pensamiento, verso, beso.
Voy a hacerte lo que el tiempo al vino, lo que el atardecer al cielo.
Darte el impulso que te falte, quitarte la duda que te sobre, quiero verte llegar lejos.
Te quiero en mi vida, en la mesa comiendo pancakes con un florero al centro repleto de tulipanes.
Pienso besarte los defectos, abrazarte las tristezas, quitarte el despecho, dejarte bien en claro que una chica como tú es un milagro que pasa desapercibido entre la rapidez del ajetreado mundo en el que vivimos.
Y entonces sí, que te sientas querida y exclusiva, que te sientas bonita y yo mirarte hasta que te desgastes. De cualquier forma si decides quedarte ten por seguro que te voy a hacer lo que tiempo al vino, lo que el atardecer al cielo y que te quiero.
-Lo que el atardecer al cielo.
Cristóbal Ruiz
Siempre me a parecido ridículo las personas quieran estar con alguien solo por que es guapo. Es como elegir el cereal del desayuno por el color y no por el sabor ♦
Odio la sensación que causas después de que te vas, el contar los días hasta volverte a ver.
Odio que al final del día sólo podré verte en mis sueños, que sólo ahí podré volverte a abrazar.
Odio extrañarte.
We found three little kittens to help us with this week’s #ArchivesPotluck contribution!
These late 19th-century trade cards advertise Philadelphia baker H. Degenhardt, who was located at 2233 North Front Street.
From the Berman Collection of Philadelphia Trade Cards. P.2015.56.20-203
Sentí que me asfixiaba. Si algo no soporto es la sensación de estar atado imposibilitado para cualquier movimiento.

