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Mi vida no es prefecta,pero. trato de ser felíz

@amayamei120725

Creo que después de este tiempo nunca dije lo hermosa que te vez, que esa mirada fue la que me conquistó y esos increíbles ojos son los que me dejaron perplejo. Y solo me basto verte unos segundos pero fue mi error nunca decirtelo en varias ocasiones. Creo que yo te aleje después de todo.

Precognición

¿Crees en las premoniciones?

¿O quizá en esos sueños anunciando un futuro devastador y no solo incierto?

Solía vivir ignorando todo aquello, esos sentimientos, presentimientos y pequeños sueños. Hasta que soñé con tu partida y se hizo cierto en muy poco tiempo.

Estabas ahí, con una nueva persona. Te olvidaste de mí, me dejaste sola con todo el frío que hay aquí.

En un abrir y cerrar de ojos pasé de ser solo yo a ser simplemente otra.

Finalmente se materializó mi más grande temor.

Te soñé, abandonándome, odiándome, arrancando mi corazón de raíz.

Te soñé con ella, amándose, lo hiciste, al fin dejaste de ser infeliz.

Te pregunto de nuevo...

¿Crees en las premoniciones?

¿De alguna forma podrías sentir, que ahora no hago otra cosa más que morir?

Creo que ese... podría ser uno de tus dones.

Distorsión.

Hay días en los que siento perder el contacto con la realidad, más que cualquier otro día.
Soy como un vehículo viejo y averiado, avanzo un par de metros y me quedo varada mientras pasa la vida.
Hay noches en las que anhelo el fin, lo hago con las mismas ganas que deseo una pizca de amor.
Me convierto en complejo y desprecio, soy el ejemplo más crudo de vergüenza y autodestrucción.
Por momentos me acerco lo suficiente a mi verdadero yo, creo entender y aceptar lo qué realmente soy.
Pero llegan las temporadas más largas, en las que me alejo de mí misma hasta perderme. Me aislo junto con esas voces que me hacen mendigar autocompasión.
Hay instantes, solo instantes, en los qué vislumbro el camino correcto, el camino a casa.
Y otras veces ese dolor que se presenta como perpetuo, llega de repente. Los pesares y la infelicidad se aferran a mí espalda.
Hay días en los que me siento persona y no escoria, pero son más aquellos en los que me percibo más como una inútil y no solo como una tonta.