Me pregunto si alguna vez te acordarás de todo lo que sentiste por mí, de nuestras risas, nuestros abrazos, todo. De nuestras tardes juntos … sólo tu y yo. De tus enojos, y de los míos. Nuestros besos … esos cálidos besos de saludo. De nuestros besos rápidos y apasionados al despedirnos, robándonos el alma mutuamente en segundos. De esos besos en las tardes, cuando teníamos todo el tiempo del mundo, aquellos besos lentos … disfrutándonos el uno al otro. Nuestros “Te quiero” “Te amo”, nuestras miradas mutuas de complicidad cuando hacíamos algo indebido o a escondidas. ¿Recuerdas? Yo sí. Recuerdo cada momento juntos, cada estupidez que hacíamos, cada abrazo, cada caricia, cada “No te vayas”, cada promesa de volver a vernos pronto. Aquél beso en la lluvia que nunca nos dimos, pero que admito que imaginé una y mil veces. Fué muy corto nuestro tiempo. Pero por momentos fué infinito. Y todavía a mi mano le hace falta sentir la tuya de nuevo, te está esperando en vano.