Dulce Flagelo
Lo llevo en las profundidades de mi interior, en la concepción universal de tus ojos angelicales, en la cosmovisión que tu ser reitera. Viaja a mi lado, a pesar de la nublada visión y sus trastornos.
Hay una gota amarrada al corazón. Un suspiro ahogado por las venas, una esperanza inyectando vida, un eterno silencio que me liga, a este aclamado y dulce flagelo.
Lo abrazo en el instante disyuntivo. En la escarpada razón que me aleja cruelmente y quien lo trae con tenue y distraída voz a emocionar la paradoja del momento.
Vivo de la sonrisa y mil recuerdos, del te quiero “amancebado”. Vivo en la dormida distancia y en el reflejo de tu imagen.
Vivo porque tú me haces vivir, con la guardada imagen y mil caricias por rendirte. Vivo porque eres el fiel reflejo de la inocencia…
P.D.: Poema que aborda desde la filosofía, las emociones primarias y secundarias, sentidas por un padre divorciado, ante la ausencia frecuente de su mayor tesoro, “los hijos”…
kumsall-things & Ousía Poética Creative Commons (cc)
I live because you you make me live, with the saved image and a thousand caresses to give you away.
I live because you’re the faithful reflection of innocence…
Y esta corta nota
Es un adiós,
Mi querido amor,
O tal vez un hasta luego,
Hasta que aparezca en tus sueños,
O tú aparezcas en mis versos.
José Ángel Valente. Nada más remoto. Breve son. [03]
Tú eres el Girasol hecha con los más finos pétalos y con las pieles más hermosas tallada por la mano de un Dios.
¿Donde estás amor mío?
Sigo buscándote pero ya no te encuentro. Ya no te encuentro más que volviendo atrás.
Te encuentro en la primera vez que nos vimos, en las primeras palabras que intercambiamos, en los primeros abrazos, en los primeros besos.
Te encuentro en las promesas que alguna vez nos hicimos, en los momentos duros que vencimos.
Te encuentro en un “para siempre” que alguna vez creímos, en el amor que nos tuvimos, te encuentro en un tiempo donde fui feliz.
Te encuentro en palabras, en paisajes, en canciones y en un futuro olvidado. Te encuentro a diario en mis mañanas, tardes y noches; pero tú me perdiste, sin pensar en buscarme, borrando el mapa que tracé en tu espalda usando mis dedos. El que recalque en tu memoria con nuestras risas, pensando que te llevaría devuelta a nuestra calma.
Pero ahora ya no hay más de eso….
Cambiaste de vida, olvidando caricias, miradas y sonrisas.
Te encuentro en recuerdos, porque por más que te veo, ya no eres el mismo que conocí cuando me sentía en el cielo.



