Querer.
Querer a un persona no es decirle te quiero todos los días, tampoco estar todo el tiempo con ella, ni mandarle millones de corazones por segundo. Querer a una persona significa estar, que te llame a las una de madrugada y, aún sabiendo que al día siguiente tienes el examen más importante del año, te quedes, hablando, escuchando, estando. Darle un abrazo cada vez que te lo pida, que lo necesite, que os veáis, que no importe si está a veinte centímetros o a veinte mil kilómetros, que no importe si es una hora, una día, una semana. Querer es que nos miremos a los ojos y sepamos lo que estamos pensando, y reírnos, estar enfadadas y que una de las dos diga lo siento primero, la que se arrepienta antes o la que más huevos tenga, que estés llorando y no tengas mejor sitio para apoyarte que mi hombro.
Querer no es cosa de un día, querer no es cosa de uno, querer no es una película mala que echan en televisión. Querer es circunstancia, querer es estar, querer es tú y yo.