Otra camioneta blanca alta gama disparando contra las personas así es como el gobierno genocida extermina manifestantes
I don't like to post personal serious stuff on the most part... but if you can please keep Colombia in your prayers.
“El tiempo existe sólo cuando lo medimos. Los relojes son cómplices de quienes nos esclavizan.”
— Alejandro Jodorowsky (via poesiaenmiventana)
“Para crecer también hay que bajar. Conocer el suelo.”
— Benjamín Griss (via elchicodelayer)
“Le dio un beso en sus ruinas y eso fue suficiente para que saliera a flote.”
— Benjamín Griss (via elchicodelayer)
Fran Fernández
“Nunca entendí al amor. Cuando creía que me iba haciendo una idea, me encontraba con un punto distinto para volver a replanteármelo todo. Era un eterno tirar y aflojar. Y no iba ganando exactamente. Me alejé de él. Me hacía sentir fría, dolida, incómoda. Era algo demasiado complicado, enredado. Sin pies ni cabeza. Distante, y así ardía. Y mientras más lejos estaba, mejor me sentía pero porque aún me lo encontraba. Todavía me seguía. Claro. Tenía que amarme a mí. Y lo veía… …en mis amigos, aquellos pocos que quedan, que te obsequian sonrisas y buenas historias. …en familia, que siempre está atrás sosteniéndolo a uno, con una sopa, un abrazo y un beso. …en fotos desteñidas, hobbys viejos. Me iba sumergiendo en aquello que no entendía. Y cuando quise darme cuenta vi que alguien más se había hundido conmigo. ¿En qué momento lo había hecho? Pero poco importaba, porque todo se sentía más cálido, más natural, más sano. Cuando me tomaba la mano, se la sostenía con fuerza. Le había perdido al fin la pulseada al amor.”
— 22 de febrero; Juego de palabras (via juego-de-palabras)
“Amarte de tal manera que sepas que tus manos encajan a la perfección con las mías.”
— Jorge Muñoz (via palabrasconcafe)
“Me descubrí, a media carretera, deseando una compañera, una cómplice, una presencia conectada a la mía más allá de las amistades con las que compartía el viaje. Dije en voz alta “estoy listo” y nadie entendió, pero una puerta se abrió en mi interior, un acceso que parecía haber dejado de existir. Estoy listo, ¿qué sigue? La carretera responde, interminable, adelante.”
— El diario vacío, Ave Literaria. (via aveliteraria)
Pablo Neruda
Benjamín Griss
“Me encanta empezar todas las cartas con mi típico “Amor eterno a tu sonrisa”. Es que me fascina. Así de simple. Últimamente lo hacés más seguido, y se me llena el corazón de alegría, ya que no hay nada más lindo que ver a las personas que uno ama felices. Por eso espero que siempre puedas encontrar cosas que te hagan sonreír, que te hagan bien al alma. Incluso por más estúpidas y difíciles que sean. Si te hacen bien, dale siempre para adelante.”
— De luciérnagas y otros bichos, Juego de palabras (via juego-de-palabras)
El Hombre en busca de sentido - Victor Frankl
“Conoces a un muchacha tímida y sencilla. Si le dices que es hermosa, ella pensará que eres simpático, pero no te creerá. Sabe que esa belleza es obra de tu contemplación. Y a veces basta con eso…”
— Patrick Rothfuss (via de-poesia-y-poetas)
“—¿Por qué estamos aquí? —No lo sé. Quizás sea porque surgimos de un accidente. —O de una coincidencia. —No creo en ellas. —¿Por qué? Y la besó. Olvidándose de si quemaba o ardía. De si tenía espinas o corazas. De si mañana el otoño le haría recordar cada beso que le dio a finales de agosto o de si estaría en el mismo lugar acompañado de la soledad y de un par de fotografías que le retorcerían la nostalgia. La tomó de la cintura y le dio mil vueltas al asunto. Ella, sin respirar, siguió dándole cuerda al instante. Cerró sus ojos y, a medida que se alargaba el beso, una chispa empezó a crepitar en el cielo oscuro y frío de la noche. —¡Oh! ¡Mira, una estrella! Ambos no sabían de qué iba el tema, pero inconscientemente estaban haciendo historia. Ella dejó en él lo que se prometió a sí misma que nunca nadie tendría. Descubrió sus cicatrices y se mostró vulnerable. Él, en lugar de juzgar, se dedicó a besarlas, una por una, con duración de tiempo diferente, porque unas eran más grandes que otras. Unas eran precipicio y otras aún eran cascada. Unas le causaban cosquillas, otras aún le causaban dolor. —¿Por qué haces esto? —No lo sé, creo en los accidentes. Él creía que los besos curaban. —¿Por qué me haces esto? —No creo en las casualidades, pero sí en el accidente de tenerte ahora mismo, aquí, conmigo. Porque sé que me harás daño y yo te haré daño a ti. Este es un daño por mutuo acuerdo y me entristece, pero a la vez me alegra haberte conocido y que me dejes futuras heridas. Le acarició la mano y sintió el calor. Esa clase de calor que no quema ni congela, sino más bien, alienta. Atrajo su rostro al de él y se besaron como si ninguno de los dos hubiese tenido pasado. Besarse de aquella manera fue su forma de decirse fue un gusto habernos herido y un placer llevar tu beso como cicatriz.”
— “Daño por mutuo acuerdo”, Benjamín Griss (via elchicodelayer)


