Pequeña carta de despedida a mi pasado:
Aunque tus palabras mordaces me llenaron de furia por un momento en nuestra última conversación, al final todo se desvaneció y mi ánimo siguió su curso normal. De repente mi imaginación voló y te imaginé con ella, en una hermosa boda luciendo como estrellas, después te vi cumpliendo tus sueños a la distancia, quizá con una familia y con todo lo que siempre quisiste. Luego nos vi como unos viejos amigos, los cuales hablaban esporádicamente para hacer un adelanto de nuestras vivencias, o quizá como unos extraños que se conocen, donde ambos se desean lo mejor a la distancia. Entonces lo supe, y lo entendí: mi corazón había sanado, mi alma había florecido nuevamente y yo, cariño, te había liberado para siempre.








