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Lifestory

@alejaher06

Libres

Cuando la tuve cerca supe que amar me dolería, ella era libre, como las hojas de otoño llevadas por el viento, a ella nunca le importó el que dirán ni las habladurías, siempre iba tras lo que quería, como aquella vez, donde su madre le prohibió perforarse y ella en modo de protesta, llegó a casa con aretes hasta en el ombligo y la ceja; era rebelde a morir.

Hacía su propio juicio de la vida; donde aquellos veían lo negro ella miraba en tonalidades de una paleta de colores que ella misma se inventó.

Nunca encajó en la sociedad como una chica dulce y frágil, ella era firme, fuerte, y aventurera, jamás fue la princesa de la torre para rescatar por eso nunca se limitó a amar.

“Si te cuidas de la daga que trae el amor no sabrás que las locuras hechas en su nombre siempre tienen perdón”

Se hallaba sola, con una libreta en mano y dispuesta a relatar el mundo siempre visto desde sus ojos. Nunca tuve el honor de leer algo suyo, porque jamás me lo permitió, decía que sí llegaba a leerle tendría que borrarme la memoria — y aunque lo hubiera hecho, jamás la habría olvidado—.

Y a pesar de que siempre fue solitaria, siempre tuve la sospecha de que eso a ella no le afectaba.

Me rescató.

Con sus dulces misterios y enigmáticos ojos me rescató de la cornisa donde me encontraba solo.

Fue mi suspiro de auxilio cuando sentí que podía morir en consecuencia de mi vida vacía.

Fuimos dos locos retirados de la sociedad aparente.

Con ella disfruté lo que en años no conocía: sentir lo que es vida

No la que mi padre, el hombre correcto, me dijo que era, ni la que mi madre aparentaba con las damas poco sinceras de sociedad, y nunca la que alguna mujer me hizo conocer estando a su lado.

Y no, no hablo de lo carnal; porque si me lo preguntan... La deseaba a morir, pero sus labios bastaban para imaginar su cuerpo, y si ella no estaba preparada, yo no iba a presionarla.

Mi amor por ella más que puro fue real, sincero y lleno de lealtad; la quise como me enseñó a hacerlo: de manera libre y sin contar lo eterno. Por eso cuando partió con ojos llorosos en aquel parque no la detuve, porque de haber querido —o podido— quedarse, lo habría hecho, pero no lo hizo.

Y no la culpé por nada de lo que vino después, porque mi vida fue ella mientras duró y su vida fui yo cuando llegó.

Coincidimos, sí, qué magnífico y loco coincidir con una persona habiendo millones al rededor, más aún, conectar.

Se fue después de un abrazo y unos labios presionados en los míos.

Y yo la dejé partir con las manos vacías... Porque no tenia motivo para anclarle mi corazón y ponerlo como lastre: amarla fue mi decisión. Y ella nada de culpa tenía de que yo estuviera perdido en sus ojos y su sonrisa de hoyuelos perfectos. Así que ahí, bajo ese sol radiante de mayo y la felicidad de la gente flotando por el aire, la dejé partir y le deseé que alguien más la amara, y que la amaran más que yo, y seguro que la amarían.

Por supuesto que no le pregunté el por qué de su adiós. Y para suerte nuestra no fue por cobarde o temor a su respuesta, fue porque si partió de esa manera y por la forma en que me miraba, seguro que aunque le doliera sabía que era lo mejor para ambos... Nunca dudé de ella, no lo haría ahora: fue lo mejor.

Y aunque hoy estoy en otra parte y ya no vuelva a encontrarla, estoy feliz por ella y por mí...

Por ser libres y coincidir.

Mariana Salazar; Blue Salaz

“Las personas más bellas que hemos conocido son aquellas que han conocido la derrota, el sufrimiento, la lucha, la pérdida y han encontrado la manera de salir de las profundidades. Estas personas tienen un aprecio, una sensibilidad y una comprensión de la vida que les llena de compasión, gentileza y una profunda preocupación amorosa por los demás.”

Sonen (18/03/2019)

Últimamente me están dando unas ganas tremendas de mandar todo a la mierda.
Imagínate conocer a alguien que te vea cómo actúas de infantil, de exigente, recién despiertos que te vea en tu depresión y cuando eres feliz, que te vea bailando y cantando tus rolas favoritas, que puedas hacer todo sin pena enfrente de ella, y aún así al final del día te diga que le encantas. Imagínate la suerte de tener a alguien así.