• like or reblog if you save 💕
• for better quality open the photos, wait a second and then screenshot them

• like or reblog if you save 💕
• for better quality open the photos, wait a second and then screenshot them
I’ve been looking out of a window for eighteen years, dreaming about what I might feel like when those lights rise in the sky. What if it’s not everything I dreamed it would be? It will be. And what if it is? What do I do then? Well, that’s the good part I guess. You get to go find a new dream.
Sam Levenson (via pre-party)
Las personas llegan a tu vida con un propósito, este rara vez puede ser quedarse para siempre, ya que también puede ser un avance más, para llegar a esa persona que se va a quedar eternamente a tu lado sin importar qué. Llegan muchas personas a tu vida, la mayoría se mete dentro de tu corazón, demasiado dentro, tanto, que ya ni siquiera podés imaginar como sería una vida sin esa persona. Pero lamentablemente se termina yendo. Abrís los ojos un día, todo parece ir bien, mirás un mes atrás, una semana atrás, e incluso, un día atrás, unas horas atrás, y te causa un dolor en el alma darte cuenta de que en este preciso momento esa persona que tanto querés se está esfumando de tu vida. Se está despidiendo y te está diciendo que te quiere, pero que no puede, y te cuesta entenderlo, pero sólo querés verla bien, aunque no sea a tu lado, y la dejás ir. Al igual que a tu alegría. A la par de tus ganas de conocer a alguien más. Pero el tiempo pasa y todo duele cada vez menos, aunque no lo creas, aunque al principio parezca imposible. Aunque creas que nunca más habrá alguien igual, o alguien mejor, o alguien. Empiezan a pasar los meses, estuviste tanto tiempo evitando saber de esa persona, pero la volvés a ver, y su sonrisa sigue luciendo hermosa, sus expresiones aún no han cambiado, su pelo sí. Pero te mira, sus ojos y los tuyos se miran y no se reconocen. Nunca habías visto esa mirada reflejada en su cara, esa mirada de sorpresa, de asombro e inquietud. Sorpresa por encontrarte en donde menos lo esperaba. Asombro porque has cambiado tu forma de vestir y tu pelo se ve diferente. Inquietud, porque sabe, claramente se da cuenta de que tu mirada está rota, de que tus ojos brillan al verlo, y recuerda todo el daño que te hizo al irse. Porque sabe con poca exactitud lo mucho que lo amabas, pero lo sabe. Y gira la cara, sin siquiera sonreír, sin mover un sólo dedo para saludarte. Esa persona continúa con su vida, quizás ni siquiera se le estruja un poco el corazón al verte, pero a vos, a vos se te paraliza hasta el cuerpo. Es la persona más resiliente del mundo; y vos, la más frágil. Pero vuelven a pasar los días y dejás de pensar en aquel efímero reencuentro, y te olvidás nuevamente de si tenía seis o cinco lunares en su cara. Te das cuenta de que es tiempo de conocer a alguien más, dejás de quedarte encerrada en los recuerdos y aceptás que es tiempo de dejar de vivir en esa época de dolor. Te das cuenta de que hay que avanzar, y llega alguien que parece ser bueno, y te encanta que esté en tu vida, pero en el fondo tenés miedo de volver a pasar por aquello, y cuesta confiar desde el alma, completa y honestamente, pero lo intentás. Reaccionás lo que dije al principio, y sí, valió la pena todo el dolor, todas las personas del pasado fueron un puente para tener a quien tenés ahora caminando a tu lado. Y sonreís, y agradecés, deseando que nunca se vaya esa nueva persona de tu vida, como antes lo deseaste con diferentes corazones. Todo es un ciclo. No lo dudes, todo en esta vida tiene sentido y algún propósito.