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Ardat-Yakshi

@adgen

Nope

Me hablas al oído,

me haces estremecer,

tú no entiendes, mi cielo,

que yo contigo quiero

amanecer.

Quisiera poder encender tu recuerdo.

Encenderlo como una vela en un avivamiento.

Desnudarme frente al espejo y saber que en algún lugar del mundo abra un ser humano, caprichoso y herido y quizás igual de roto a mí que se desviste con el miedo a observar su rostro frente a su espejo.

Quisiera poder encender tu recuerdo.

Así como cuando se enciende una vela para traer luz en medio de la oscuridad.

Quisiera encender todo lo bueno y bonito que ya no está y que se esfumó así así como el agua entre mis dedos.

Quisiera traerte de nuevo.

A mis brazos y a este triste mundo que se siente vacío cuando tú no estás.

Era un pequeño libro abierto. Sus pequeños gestos de duda eran el fino retrato de cuando deseoso por pasar a la siguiente parte se arruga un poco la página dejando un doblez con una pequeña grieta y eso no deja de hacer que el texto se vea y sienta glorioso como su ser; cuando trazas cada página detalladamente para gozar sus letras, su líneas de principio a fin, semejantes a las que se forman en su rostro al sonreír, tan hermosas, tan bellas, tan de su persona. Un libro que sin duda se convirtió en mi favorito y al mismo tiempo, un libro que no volveré a leer porque sus hojas ya las recorre otra persona.

“Si notas que alguien se alegra más que tú cuando dices que estás bien, si te escribe todo el tiempo, si en realidad se preocupa por ti y siempre trata de hablar contigo, ahí es.”
Me gusta la calma pero cuando se trata de ti, dejaría que el caos que reside en tus labios consuma mi ser.
Sería una tragedia no tomar tu mano en esta vida porque tal vez en otra ni si quiera nos lleguemos a sonreír.

—Ann.

Carta a mi primer amor.

Carta a mi primer amor. Ya pasaron días y hoy se cumplen meses. Una triste soledad abruma mi mente y una imaginable aroma remueve mi alma. Escribo una corta carta a mi primer amor. El ladrón de mis sucesos y mis cantares. La agruma libertad habita en mi alma. Me recuerda los primeros pasos y las primeras cartas que escribí. Reúno mis pensamientos con mis deseos y escribo una carta. Una carta a mi primer amor el autor de cada una de mis líneas y el protagonista de cada verso. Me derrumbo en las tristes medidas de tiempo . Asimilando que ya no estas y que hoy cuentas con un nuevo amor. Pestañeo con la ilusión de que todo sea un sueño. Y de que algún día todo vuelva  a hacer como antes. La carta a mi pequeño y triste amor. Un amor que lo fue todo pero hoy no es nada. Relatas mis cortos deseos en ti. En tus cortos cuentos y en las abreviaciones de mis letras. Cardboardosociety

Después de todo la sospecha nunca fue en vano.

La atracción  siempre estuvo ahí.

Y pensar en que  un día casi te pierdo por orgullo.

Me hizo entender de lo cuan fuerte era lo que sentía por ti. 

Me enamore de unos ojos que no me veían. Admire un ser despiadado un ser sin corazón, sin alma  y sin ganas de luchar. Me entrelace en los lazos del fuego y caí en el estándar de la perdición. Caí perdidamente en el fondo de la absoluta decepción. Cambiando lo pasajero como lo especial. Iluminando en la oscuridad. Y viendo lo abstracto como lo magnifico. Relumbrando vidas y sanando heridas. Cayendo en el atardecer de sus ojos y recordando su extravagante aroma Me enamore del destino erróneo pero me entregue ciegamente a un alma rota y a un corazón destruido. Cardboardosociety

También quiero a alguien que me escuche en los días buenos,

que me ponga atención cuando le cuente la historia,

que se alegre por ese brillo raro que se me forma en los ojos cuando hablo de algo que me hace feliz.

Ya no quiero que me hagan sentir que no importa, que no importo...

Ya no.

Él me gusta

Me gusta cuendo me habla, cuando me mira, cuando hace su sonrisa que a sus ojos achinan.

Me gusta su piel y su cabello, me gustan sus manos y el tono de su voz.

Me gusta como piensa y como existe, como tiene esa forma tan segura de ser él mismo.

Él me gusta y lo comprobé cuando lo miré y sentí mi pulso arder. Cuando el roce de su piel me pone los nervios de punta y me hace querer más.

Él me gusta, me consume el ansia de besarlo y abrazarlo, de decirle que es fenomenal y que su simple existencia ha hecho de mi un completo caos.

Él me gusta, y me gusta decirlo porque son esos gustos que nunca sabes cuánto te va a durar, puede ser toda la vida o solo un instante, sin embargo me encanta alardearlo, porque es un gusto tan lindo que no puedo ocultarlo.

Él me gusta, y él lo sabe.

Él me gusta y así lo dejamos.

Hay cosas que aún duelen, aunque pasen años o siglos siguen doliendo, pero poco a poco menos.

Hay cosas que recordarás siempre y sin querer con un dolor en el corazón.

La tristeza es tan profunda que sólo quieres quedarte en cama y no salir de ella.

Me pregunto ¿tal vez por ella, deje de ser como era?

Es el texto más triste que escribí, creo, pero sale del corazón y espero les guste.
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Ideas terribles

A veces se me ocurre que quisiera huir muy lejos de la ciudad. Tomaría mi mochila y caminaría por kilómetros y kilómetros de campo hasta llegar a no sé dónde, para hacer no sé qué.

En otras ocasiones le doy mil vueltas a la idea de enamorarme. Saldría de mi casa, iría a un lugar tumultuoso, y me acercaría a unos ojos que me llamaran. Mi único propósito sería conseguir acompañar tal mirada con una sonrisa tantas veces como la vida me lo permita.

Nunca faltan las veces en las que pienso que podría enfrentar los males del mundo. Me iría a las calles con un cartel para gritarle verdades a cualquier transeúnte que se me atraviese hasta que me lleven preso por revoltoso (porque la justicia a veces va en contra de la ley).

Lo sé, lo sé, todas son ideas terribles... pero, creo que me encantan las ideas terribles. El magnetismo de tales ocurrencias crece cada día y siento que no viviré si no consigo el valor para entregarme a ellas. Aquí la verdadera pregunta es: ¿cuándo las voy a llevar a cabo?

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Mujer blindada

¿Qué se requiere para conocerte? Te pavoneas como fantasma, lugar que me corresponde por naturaleza, abandonando migajas aleatorias por un sendero minado y medio mudo.

Observo tus muros mientras consumo minuciosamente tus detalles, planeando siempre mi imposible estrategia. Yo lo sé, tú lo sabes, este juego no es tan simple como parece. Te prometí algo, sí, pero no puedo hablar de lo que no sé, ni mucho menos describir lo que las sombras me velan. 

Por ahora, no me queda más que confiar en el universo que nos une, y en el tiempo que conspira. Mientras tanto, deidad, despojado de mi lúgubre condición, seguiré siendo tu observador errante que fluye como el agua para encontrarte. 

Remember, there’s nothing stronger than destiny’s bonds, not even an armored heart.

Solo te pido que si algún día decides contarle nuestra historia a alguien, lo hagas bien y no te dejes en la punta de la lengua las veces en las que solo fuimos tú y yo contra el resto.

Espero que cuentes cómo la mayoría del tiempo nos hicimos felices y que, a pesar de un par de tropiezos, supimos seguir adelante.

Quiero que si le dices a alguien más todo lo que vivimos, seas capaz de separar lo que no salió bien y dejarlo a un lado para contarlo al final. Porque hubo más noches estrelladas que días grises y nos merecemos, al menos, tener una historia con un principio de colores. Y que, aunque más tarde se apague, sepamos que no siempre estuvimos a oscuras.

Quiero que, también, cuentes alguna de nuestras mil anécdotas que tenemos, y que al menos, quien te esté escuchando sea capaz de reír al oírte reír recordando esos buenos momentos, esos instantes en que, tan solo pensabas en lo graciosa que era la situación.

Cuéntales cómo te ponía nerviosa, con tal vez una sola palabra y por todo o por nada. Sé capaz de describir esa sensación cuando hables de mi, de nosotras.

Te pido que si les vas a contar lo que fuimos, lo hagas con el cariño que alguna vez nos tuvimos. Que no digas palabras de más y que te guardes para ti los momentos que sigas considerando demasiado nuestros. Porque es lo único que nos queda y nos merecemos hacerlos eternos sin oídos curiosos.

Quiero que, si vas a hablar de nuestra historia, les cuentes un poco cómo parecía que rompiamos el reloj mientras las circunstancias nos rompían a ambas.

Hablales de las veces que nos quisimos soltar o de aquellos días en los que no supimos salvarnos y nos acabó venciendo todo lo que siempre intentamos ignorar.

Te pido que les expliques porqué no nos rendimos cuando debimos hacerlo y cómo en su lugar, lo hicimos demasiado tarde.

Y sí cariño, tendrás que ser tú quien cuente nuestra historia, ya que yo, sin ti a mi lado, no podría contarla.

- Eri , Mel