-Después de todo, la magia si existe.
Si has leído esto.
Pide un deseo.
Hazlo con todas tus fuerzas.
Cierra los ojos.
Y reblogea.
Porque se cumplirá.
Todos quieren ser la musa, pero nadie quiere involucrarse a fondo en las penas del poeta.
“Estará bien, ¿si, te amo de los ojos a los labios? ¿de la piel a los huesos? ¿De corazón a alma? Estará bien, si te llamo… ¿mi hogar?”
— G’ // THE WORDS THAT SET ME FREE
-Lya
Hubo un tiempo en el que me enamore de un cabrón con el alma de poeta.
Y joder.
Era libre,
y se reía,
y bailaba,
y era guapo,
y muy suyo.
Era un hijo de puta con el corazón valiente
que recitaba poesía al otro lado de la habitación como tal bestia.
Hubo un tiempo en el que me enamore de un cabrón con el alma de poeta.
Y vaya tío.
Que estaba cansado,
y fumaba por las noche,
y tomaba,
y estaba en pedazos,
y era coqueto,
y muy impredecible,
porque yo, sin querer lo rompí.
Hubo un tiempo en el que me enamore de un cabrón con el alma de poeta,
pero nunca le gustaron los desastres guapos
y entonces, yo sin querer, lo rompí.
Te enamoraste de mí como quien salta al vacío sabiendo que alguien más va a estar ahí para sostenerle.
Como quien mira a su asesino pensando que no va a terminar cometiendo el crimen.
Te enamoraste de mí ¡Y qué ilusa!
Mi apariencia nada tiene que ver con lo que siento.
Guapo y roto no concuerdan en la misma dirección.
No te odiaba. Te estaba salvando de terminarte esfumando como mi último cigarro.
Querida. Los poetas estamos hechos pedazos. No sabemos amar.
-M. Ignacio.
Necesito un tutorial de cómo dejar de estresarme por todo.
-Una chica invisible.





